A medida que avanza el Mundial de 2026, la selección de Francia ha mostrado un rendimiento excepcional, consolidándose como una de las máximas aspirantes a coronarse. Con un ataque formidable que incluye a jugadores destacados como Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise, los galos han arrasado en la fase de grupos, logrando victorias contundentes: 3-1 ante Senegal, 3-0 contra Irak y 4-1 frente a Noruega. En los dieciseisavos de final, la selección francesa continuó su racha triunfal al vencer a Suecia por 3-0, lo que refuerza su estatus como favorita para el título.

Sin embargo, la historia de los Mundiales está repleta de casos donde selecciones que iniciaron con un rendimiento brillante se encontraron con la amarga realidad de no poder alzarse con la copa. En este sentido, el torneo de 1950 en Brasil es emblemático. La selección anfitriona llegó a la final tras una fase de grupos impecable, en la que se ubicó primera sin dificultades, y goleó a sus rivales en la fase final, destacándose por un 7-1 frente a Suecia y un 6-1 contra España. Al enfrentarse a Uruguay en el Maracaná, un empate les bastaba para convertirse en campeones, pero la historia tomó un giro inesperado. A pesar de iniciar en ventaja, Uruguay protagonizó una de las grandes sorpresas de la historia futbolística al remontar el marcador y consagrarse campeón.

Otro caso emblemático se remonta al Mundial de Suiza 1954, donde Hungría llegó como el gran favorito, destacándose por su impresionante poderío ofensivo liderado por las estrellas Sándor Kocsis y Ferenc Puskas. Los húngaros se adueñaron de la fase de grupos con cómodas victorias, incluyendo un aplastante 9-0 ante Corea del Sur y un 8-3 frente a Alemania Federal. En la fase de eliminación directa, continuaron su marcha triunfal con un 4-2 ante Brasil y otro triunfo sobre Uruguay, que los llevó a la final contra Alemania. A pesar de comenzar el partido con un 2-0 a favor, Hungría se vio sorprendida por una increíble remontada alemana, que culminó con la victoria de los europeos en lo que se conocería como el "Milagro de Berna".

Veinte años más tarde, en el Mundial de Alemania 1974, la selección de Países Bajos presentó un estilo revolucionario que dejó huella en el fútbol. Bajo la dirección de Rinus Michels y con la figura estelar de Johan Cruyff, los neerlandeses llegaron a la final sin apenas sudar. El encuentro final comenzó de la mejor manera para ellos, con un gol de Johan Neeskens apenas iniciado el partido. Sin embargo, Alemania Federal, en una sorprendente reacción, logró revertir el resultado y se quedó con el título tras un 2-1.

La historia se repite, y el Mundial de España 1982 fue testigo de otra decepción para la selección argentina, que llegaba como defensora del título y con un plantel aún más fuerte que en 1978. Sin embargo, a pesar de las expectativas, los argentinos no lograron superar los cuartos de final, lo que generó una gran desilusión entre sus hinchas. La presión sobre los equipos que brillan en la fase de grupos es elevada, y el rendimiento en estas instancias decisivas puede cambiar drásticamente.

Con el Mundial de 2026 en pleno desarrollo, las lecciones del pasado siguen resonando en el presente. Las selecciones que se perfilan como favoritas deben recordar que el camino hacia el título está lleno de sorpresas y que la historia ha demostrado que el fútbol es un deporte impredecible, donde la gloria no siempre está reservada para los que comienzan con ventaja. A medida que el torneo avanza, será interesante observar si Francia, o cualquier otra selección que se destaque, podrá evitar el destino de aquellos grandes equipos que, a pesar de sus impresionantes trayectorias, se fueron sin el ansiado trofeo.

La narrativa de los deportes nos recuerda que en el fútbol, como en la vida, las expectativas no siempre se cumplen y las sorpresas son parte del espectáculo. Las selecciones deben estar preparadas no solo para competir, sino también para enfrentar la presión y las adversidades que vienen con la búsqueda del título mundial.