En una reciente conversación, Federico Coria decidió abordar por primera vez la controversia que lo involucra con Marco Trungelliti, quien lo acusó de estar implicado en arreglos de partidos. Este episodio, que ha estado rodeado de silencio durante siete años, ha dejado cicatrices profundas en la vida del tenista argentino. En una charla sincera y sin tapujos en el Podcast Tres Iguales, Coria compartió su versión de los hechos, revelando cómo esta situación lo afectó tanto a nivel personal como profesional.
El tenista, apodado "La Mojarra" en el ámbito digital, expresó que la denuncia de Trungelliti no solo fue inesperada, sino que también lo llevó a atravesar un periodo de intensa angustia. Aseguró que no llegó a contemplar la idea de suicidarse, pero sí admitió haber pasado por momentos de profunda tristeza, donde la preocupación por el legado familiar y su apellido se convirtió en una carga pesada. "Me mandaron a lo más bajo, donde sentía que podía manchar el apellido de mi hermano Guillermo, algo que significa mucho para nuestra familia", aseveró Coria, haciendo hincapié en la importancia que el tenis tiene en su historia familiar.
En su relato, Coria también reflexionó sobre su relación con Trungelliti, afirmando que a veces imagina la posibilidad de tener una conversación con él para aclarar las razones detrás de su denuncia. "Me gustaría invitarlo a tomar un café y preguntarle por qué decidió denunciarme en lugar de hablar conmigo primero. Tal vez, así podría entender su perspectiva, porque también siento que él ha salido perjudicado en esta historia", comentó el tenista, dejando entrever cierta empatía a pesar del dolor que la situación le ha causado.
Sin embargo, Coria no oculta que la ruptura con Trungelliti se originó en un conflicto previo, mucho antes de las acusaciones. Recordó un incidente durante un torneo de Interclubes en Suiza, donde Trungelliti hizo gestiones para que Coria fuera excluido del equipo, permitiendo así la entrada de un jugador que él prefería. "Sentí que me falló y que me traicionó en un momento en que ambos estábamos luchando por salir adelante", narró, resaltando el dolor que esta traición le generó. A pesar de los años transcurridos, la herida sigue abierta y el resentimiento es palpable en sus palabras.
Coria también se refirió a las especulaciones sobre las verdaderas motivaciones detrás de la denuncia de Trungelliti, sugiriendo que podría haber estado tratando de desviar la atención hacia otros problemas personales. Aunque no pretende hacer acusaciones infundadas, admitió que le gustaría preguntarle directamente sobre sus intenciones si alguna vez se encontraran. "Si me hubiese llamado para hablar, lo habría entendido. Pero eso es algo que tendría que preguntarle a él", destacó, dejando claro que el diálogo sigue siendo una opción en su mente.
Es importante recordar que las acusaciones de Trungelliti surgieron en 2015, en un contexto donde el mundo del tenis argentino enfrentaba sus propios desafíos de integridad y transparencia. La denuncia no solo hizo eco en la carrera de Coria, sino que también generó una ola de incertidumbre en el ambiente tenístico nacional. A medida que el tiempo avanza, las repercusiones de este caso siguen resonando y plantean preguntas sobre la ética en el deporte, las relaciones entre colegas y la necesidad de abordar conflictos de manera directa y honesta.



