La Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) llevó a cabo su 82° Congreso Ordinario en la ciudad de Quito, un evento que se destacó por la sólida conexión entre la entidad y la FIFA, representada por su presidente, Gianni Infantino. Durante el encuentro, que tuvo lugar en el Swissôtel, se presentaron resultados económicos favorables y se discutieron las proyecciones y normativas que guiarán el futuro del fútbol sudamericano en los próximos años. El presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, aprovechó la ocasión para resaltar el impacto de Infantino en la transformación de la organización y la importancia de continuar con este impulso hacia una mayor expansión.
La gestión financiera de la CONMEBOL ha mostrado un crecimiento notable, con ingresos que alcanzaron los 560 millones de dólares durante el último ciclo fiscal. Este crecimiento se tradujo en un superávit de más de 24 millones de dólares, según el informe proporcionado por la consultora PwC. Ramón Jesurún, presidente de la Comisión de Finanzas, aseguró que más del 93% de estos ingresos fueron reinvertidos directamente en el desarrollo del fútbol, lo que pone de manifiesto el compromiso de la Confederación con el progreso del deporte en la región.
El patrimonio neto de la CONMEBOL se situó en 254 millones de dólares, con activos totales que alcanzan los 596 millones. Además, la disponibilidad inmediata en instituciones bancarias internacionales supera los 386 millones de dólares, lo que permite a la organización mantener una sólida base financiera. En este marco, se prevé que los ingresos para el año 2026 asciendan a 567 millones de dólares, impulsados por nuevos contratos de transmisión y patrocinio que garantizarán la estabilidad y el crecimiento continuo de las asociaciones miembro y los clubes.
En su discurso inaugural, Alejandro Domínguez enfatizó el rol crucial de Infantino en la evolución de la CONMEBOL, destacando la necesidad de continuar con la transformación de la organización. “El futuro debe mantener este mismo enfoque”, subrayó, haciendo un llamado al presidente de la FIFA para que no desista en su candidatura presidencial y asuma un papel de liderazgo dentro de la organización global. Esta invitación refleja la confianza que la CONMEBOL deposita en el trabajo de Infantino y su visión para el fútbol mundial.
El Mundial de Fútbol, programado para su final el 19 de julio de 2026, fue otro de los temas centrales del Congreso. Domínguez expresó su deseo de que la Copa del Mundo se quede en Sudamérica, sugiriendo que la final podría disputarse entre dos equipos de la región. Asimismo, planteó la posibilidad de ampliar el torneo a 64 equipos en 2030, considerando que este aniversario ofrece una oportunidad única para que todos los países puedan participar y dejar su huella en la historia del fútbol.
Por su parte, Infantino no escatimó elogios hacia la CONMEBOL, afirmando que los logros de la entidad son evidentes y se reflejan en las cifras presentadas durante el Congreso. “Ya no se trata solo de creer en grande, sino de actuar en grande”, afirmó, destacando el impacto positivo de las inversiones realizadas en el fútbol sudamericano. Su apoyo a la gestión de la CONMEBOL y su compromiso con el desarrollo del fútbol en la región marcan un hito en la colaboración entre la FIFA y las confederaciones sudamericanas, lo que promete un futuro brillante para el deporte en esta parte del mundo.


