Rosario Central ha sorprendido al mundo del fútbol argentino con el anuncio del regreso de Marco Ruben, su máximo goleador histórico, quien se reincorpora al plantel para una nueva temporada junto a figuras como Ángel Di María. La noticia fue confirmada a través de un emotivo video publicado en las redes sociales del club, donde Ruben expresó: “No es una vuelta, nunca me fui”. A sus 39 años, el delantero busca revivir la emoción de competir en la Copa Libertadores, reencontrándose con Di María, dos décadas después de su primera experiencia en el torneo.

Este retorno de Marco Ruben se produce luego de más de un año de su despedida del fútbol profesional. El 14 de diciembre de 2024, tras un partido contra Belgrano de Córdoba, el atacante había anunciado su retiro definitivo, luego de haberse alejado por primera vez en mayo de 2022. Sin embargo, el club de Arroyito ha hecho oficial su incorporación como refuerzo libre, despertando la esperanza de los hinchas y la expectativa de ver a dos íconos de la institución en acción nuevamente.

La presencia de Ángel Di María en el plantel actual parece haber sido un factor determinante para la decisión de Ruben. En su anterior etapa, el delantero no tuvo la oportunidad de jugar junto a Di María debido a cuestiones personales que impidieron su llegada a Central. Ahora, ambos jugadores están listos para compartir la cancha, con la intención de revivir la experiencia de 2006, cuando jugaron juntos en la fase de grupos de la Copa Libertadores. En su regreso, Ruben comentó que su motivación también incluye el deseo de trabajar con Miguel Russo, un ídolo del club, y la fuerte conexión que mantiene con los dirigentes del club.

La historia de Ruben y Di María en la Copa Libertadores tiene un capítulo significativo en 2006, cuando Rosario Central formó parte del Grupo 7 junto a Palmeiras, Atlético Nacional y Cerro Porteño. Ruben, con apenas 20 años, fue un jugador clave en ese equipo, anotando tres goles y siendo titular en la mayoría de los encuentros. Di María, por su parte, comenzaba su carrera en la primera división, participando en cuatro partidos como suplente. Aunque el equipo no avanzó más allá de la fase de grupos, esa experiencia cimentó una relación profesional y personal que perdura hasta hoy.