El enfrentamiento entre el Real Madrid y el Hapoel de Tel Aviv en el marco de los cuartos de final de la Euroliga de baloncesto se llevará a cabo con la presencia de público en las gradas, aunque bajo la condición de que todos los asistentes estén previamente identificados. Esta decisión fue tomada durante una reunión celebrada en la Delegación del Gobierno en Madrid, donde se discutieron las medidas de seguridad necesarias para garantizar el correcto desarrollo del evento. La serie de partidos, que se extenderá hasta un máximo de cinco encuentros, comenzará el 29 de abril y el 1 de mayo en el Movistar Arena, lugar habitual para las grandes citas del baloncesto europeo.
La reunión de coordinación de seguridad incluyó la revisión de informes elaborados por las fuerzas policiales y la Oficina Nacional de Deportes, que evaluaron la situación actual y decidieron bajar el nivel de riesgo de alto a medio en comparación con encuentros anteriores. Esta nueva evaluación ha permitido que el público regrese a las gradas, aunque con las restricciones necesarias para asegurar un ambiente seguro tanto dentro como fuera del recinto deportivo. Los representantes del Real Madrid han colaborado con las autoridades para establecer un protocolo que limite el acceso a abonados y personas identificadas, lo que busca prevenir incidentes y asegurar la tranquilidad de todos los presentes.
Los detalles de la implementación de esta medida son significativos. Las primeras filas del estadio permanecerán vacías, y solo se permitirá el ingreso a aquellos abonados que presenten su DNI y los documentos correspondientes en caso de cesión de abonos. Además, los palcos VIP también deberán cumplir con un control de identificación para garantizar que solo los asistentes autorizados accedan a estas áreas. Esta estrategia de seguridad, que ya se ha aplicado en otros eventos deportivos, busca minimizar riesgos y asegurar que los aficionados puedan disfrutar del partido sin contratiempos.
Desde la Delegación del Gobierno se han tomado medidas adicionales para el control del acceso al evento, lo que incluye la ausencia de venta de entradas en el lugar y la prohibición de la presencia de aficionados visitantes. Además, se ha decidido restringir los elementos de animación solo al ámbito deportivo, limitando así cualquier posible altercado que pudiera surgir. Para ello, el operativo de seguridad contará con la presencia de 450 efectivos policiales, así como un refuerzo de seguridad privada, lo que asegurará una vigilancia constante durante el desarrollo de los partidos.
También se ha previsto que los accesos al estadio se abran con mayor antelación, lo que permitirá un flujo más controlado de personas y evitará aglomeraciones en el momento previo al inicio de los encuentros. Esta medida es parte de un esfuerzo mayor para garantizar que los aficionados puedan ejercer su derecho a reunirse y manifestarse de manera pacífica en los alrededores del recinto, sin que esto interfiera con la realización del evento deportivo.
La serie de cuartos de final se disputará al mejor de cinco partidos, lo que añade un elemento de tensión y emoción a cada encuentro. Si se requiere un quinto partido, este se celebrará en Madrid el 12 o 13 de mayo, lo que podría convertir al Movistar Arena en el epicentro del baloncesto europeo durante las próximas semanas. Con estas medidas, tanto el Real Madrid como el Hapoel intentarán avanzar en la competición, mientras se asegura la seguridad de todos los involucrados en el evento.



