En un fallo que reaviva el debate sobre la separación entre iglesia y Estado en Estados Unidos, el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito ha respaldado una ley de Texas que exige la exhibición de los Diez Mandamientos en las aulas de las escuelas públicas. Esta decisión, divulgada el pasado martes, establece un precedente que podría tener implicaciones legales a nivel federal y que ha generado reacciones diversas entre distintos sectores de la sociedad.

La Ley del Senado 10 (SB 10), aprobada por la Legislatura de Texas en junio de 2025, establece que todas las escuelas primarias y secundarias deben colocar un cartel o una copia enmarcada de los Diez Mandamientos en cada aula. La norma especifica que la reproducción debe tener unas dimensiones mínimas de 41 cm de ancho por 51 cm de alto, con tipografía legible y ubicada en un lugar visible. Esta medida busca integrar la moralidad y los valores tradicionales en el sistema educativo, aunque ha sido objeto de críticas por parte de diversas organizaciones que defienden la libertad religiosa y los derechos civiles.

Al año de su aprobación, el tribunal se pronunció a favor de la ley, rechazando las objeciones presentadas por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) y otras entidades que argumentaron que esta obligación infringe la libertad religiosa de los estudiantes y sus familias. La ACLU había interpuesto una demanda en diciembre de 2025, en representación de 18 familias de alumnos de diferentes distritos, sosteniendo que la imposición de un símbolo religioso en un entorno escolar constituye una violación de la Primera Enmienda de la Constitución de EE. UU.

Pese a estas objeciones, el tribunal argumentó que la ley no promueve ni exige la práctica de ninguna religión específica. En su resolución, se subrayó que la SB 10 no impone a las instituciones religiosas qué creer o cómo adorar, ni establece ningún tipo de impuesto para sustentar clerigos, lo que refuerza la idea de que la norma no interfiere con las creencias individuales de los alumnos y sus familias. Este punto fue fundamental en su fallo, que sostiene que la ley no implica un adoctrinamiento religioso en las escuelas.

Además, el tribunal desestimó la preocupación de que la simple exhibición de los Diez Mandamientos pudiera convertirse en un vehículo para el adoctrinamiento, asegurando que no se autoriza instrucción religiosa ni se permite a los docentes contradecir las creencias de los estudiantes. En este sentido, la corte enfatizó que la exposición de los niños a lenguaje religioso no equivale a un acto de coerción ni a un intento de adoctrinamiento. De acuerdo con el fallo, la coerción asociada a los establecimientos religiosos en tiempos históricos era consecuencia de la presión gubernamental para participar en actividades de culto, lo que dista del caso actual.

La decisión del tribunal ha generado un amplio espectro de reacciones, desde el apoyo de grupos conservadores que ven en esta medida una reafirmación de los valores tradicionales, hasta la condena de organizaciones que consideran que esta imposición podría tener efectos negativos en la diversidad y pluralidad del entorno educativo. En un contexto donde la discusión sobre el laicismo y la educación pública continúa vigente, la implementación de esta ley en Texas podría servir como un referente para futuras legislaciones en otros estados.

La cuestión de la presencia de símbolos religiosos en espacios públicos, especialmente en instituciones educativas, sigue siendo un tema polémico en Estados Unidos. La decisión del Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito no solo marca un hito en la legislación texana, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la separación entre iglesia y Estado y la manera en que se abordarán temas de moralidad y religión en el ámbito educativo.