El personal sanitario que trabaja frente al brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se encuentra en una situación de alta exposición al contagio, advirtió François Zioko Mbenza, representante de la ONG Medicusmundi en el país. “Está en primera línea, pero extremadamente expuesto al contagio”, afirmó.
Zioko Mbenza señaló que, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea la necesidad de triplicar la capacidad de tratamiento y rastrear al 95 por ciento de los contactos para frenar la transmisión, los centros de salud locales enfrentan una marcada falta de Equipos de Protección Individual (EPI), lejía, cloro e incluso agua corriente. También indicó que se brindó capacitación y se distribuyó material, aunque “en cantidades ínfimas”.
El representante de Medicusmundi sostuvo además que la proporción de enfermeros y agentes comunitarios capacitados continúa siendo “alarmantemente baja”. La crisis fue catalogada como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) y acumulaba más de 4.400 casos confirmados y 2.325 muertes al 17 de agosto.
Según explicó, en Alto Uele la epidemia fue declarada con retraso debido a la demora en la llegada de los resultados de laboratorio. En lugares como Pawa, la letalidad supera el 82 por ciento, mientras que los centros de salud de Isiro y Wamba reciben un flujo constante de pacientes, principalmente procedentes de canteras mineras informales como PK 51 o Niana. Zioko Mbenza describió que esas personas llegan sin recursos y exhaustas.



