Argentina enfrenta una paradoja notable en el ámbito educativo y político. En las universidades, las mujeres constituyen el 57% del alumnado y superan el 60% de los graduados, lo que las posiciona como el grupo con mayor formación académica en el país. Sin embargo, este importante capital intelectual se ve desvanecido al ingresar a las instituciones gubernamentales, donde prevalecen estructuras y prácticas obsoletas que datan de décadas pasadas.
El Informe Global sobre la Brecha de Género del Foro Económico Mundial (2025) revela que, a nivel mundial, la paridad en el empoderamiento político es la dimensión más rezagada. Hasta ahora, solo se ha cerrado un 22,5% de esta brecha, lo que indica que, a este ritmo, tomaría 123 años alcanzar una igualdad real. Esto significa que las mujeres que hoy ocupan cargos públicos no verán un cambio significativo en sus vidas ni en las de sus hijas hacia un escenario equitativo.
A pesar de la implementación de leyes de paridad que buscan visibilizar la presencia femenina en la política, la realidad muestra que estas no se traducen en una participación equitativa en la toma de decisiones. En las elecciones de 2023, aunque las listas debían ser 50/50, solo el 26,7% de ellas fueron encabezadas por mujeres. Por otro lado, en el ámbito provincial, ninguna de las gobernaciones está en manos de mujeres, una situación que no se observaba desde hace dos décadas. Así, se evidencia que las mujeres siguen siendo relegadas a roles secundarios, tanto en los gobiernos provinciales como en los locales, donde menos del 15% de los municipios son liderados por intendentas, mostrando un claro sesgo de género en la política nacional.



