Un reciente descubrimiento ha sacudido el ámbito de la pintura clásica, luego de que un erudito holandés asegurara que una obra considerada una copia de un seguidor de Rembrandt es, en realidad, un lienzo auténtico del maestro. La obra en cuestión, titulada 'Viejo con cadena de oro', se encuentra en una colección británica y ha sido objeto de debate por años, ya que se creía que había sido ejecutada por un discípulo del célebre pintor del siglo XVII.
La pintura originalmente formó parte de la colección del Arts Institute de Chicago y actualmente se exhibe junto a la versión británica, que es un poco más pequeña y pertenecía a un acaudalado empresario de Cambridge, sir Francis Newman. El descubrimiento fue realizado por Gary Schwartz, un experto en la obra de Rembrandt, quien argumenta que las características del trazo y las pinceladas son prácticamente indistinguibles de las del maestro, sugiriendo que el lienzo británico podría ser una creación del propio Rembrandt.
Schwartz expone que, durante la época de Rembrandt, era común que los artistas crearan copias de sus propias obras, ya sea como encargos de clientes o por la necesidad de replicar su trabajo. Esto plantea la intrigante posibilidad de que el cuadro considerado una copia fuera, de hecho, una pieza original encargada por un cliente que deseaba una réplica del atractivo retrato. El experto se pregunta cuál sería la opción más efectiva para realizar dicha obra: encomendarla a un aprendiz, quien podría requerir correcciones en su trabajo, o recrearla inmediatamente, cuando aún estaban frescas en la mente del maestro los pasos que había seguido.
La historia de esta obra se remonta a 1898, cuando fue adquirida por el abuelo de Newman a un alto precio, lo que refleja la apreciación que se tenía por el cuadro en ese momento. Sin embargo, en 1912, un experto alemán revisó la obra y dictaminó que el lienzo británico era únicamente una reproducción, sin ofrecer justificaciones claras para su conclusión. Esta reatribución no se debió a la calidad de la pintura, sino a la aparición de una versión en Chicago que llevó a los críticos a cuestionar la autenticidad del cuadro británico.
El Arts Institute de Chicago ha llevado a cabo exhaustivos estudios de rayos X, infrarrojos y análisis de pigmentos en ambas obras, pero se ha inclinado hacia la idea de que el cuadro británico es una copia de un aprendiz. No obstante, los investigadores han admitido que el entendimiento sobre la autoría y el propósito de tales copias sigue en constante evolución, lo que deja abiertas muchas interrogantes en el ámbito del arte.
Este hallazgo no solo reaviva el interés por la obra de Rembrandt, sino que también plantea cuestiones sobre el valor y la autenticidad en el arte, un tema que ha sido debatido durante siglos. La posibilidad de que una pintura considerada un simple duplicado sea, en realidad, una creación genuina del maestro añade una nueva dimensión a la apreciación del arte y la historia de la pintura. Sin dudas, este descubrimiento invita a un análisis más profundo sobre las prácticas artísticas de la época y el legado de uno de los grandes maestros de la pintura universal.



