Desde pequeña, Eunice Balbi mostró una pasión desmedida por el dibujo, al punto que su madre, al notar su comportamiento rebelde, optaba por castigarla retirándole los lápices. Para Eunice, crear era tan vital como respirar, y esa necesidad de expresarse a través del arte la ha acompañado a lo largo de su vida.
Originaria de Concepción del Uruguay y con una infancia en Basavilbaso, su deseo de estudiar arte la llevó a Buenos Aires, donde, paralelamente, descubrió el potencial de las redes sociales. A través de Instagram, ha construido un blog visual que le permite compartir su visión sobre la pintura, interactuar con su audiencia y mostrar su trabajo, acumulando más de 230.000 seguidores desde la apertura de su cuenta en 2024.
Su obra, que se nutre de su formación artística y de su rica herencia cultural, refleja una fusión entre la tradición católica y la espiritualidad rural, evocando elementos de superstición y fe. En sus cuadros se entrelazan mitologías del litoral, paisajes mesopotámicos y un fuerte componente feminista, todo ello con un estilo vibrante y una composición sólida. La audacia de Balbi se manifiesta en su capacidad para desafiar las convenciones, creando piezas que no solo son bellas, sino que también invitan a la reflexión sobre la condición humana y el papel de la mujer en la sociedad.



