La saga God of War ha marcado un hito en la industria de los videojuegos al abordar temas como las relaciones familiares y los dilemas emocionales en un contexto tradicionalmente centrado en la mitología y la acción. Desde su creación, el personaje de Kratos ha evolucionado de un guerrero impulsivo a un padre que enfrenta retos significativos en su camino, lo que ha permitido que la serie se reinvente y atraiga a nuevas audiencias.

Según informes de la revista especializada Retro Gamer, el surgimiento de God of War fue casi accidental, sin un esquema preestablecido. El diseño de Kratos y el enfoque mitológico fueron resultado de decisiones espontáneas de su equipo de desarrollo, lo que llevó a un relanzamiento significativo en 2018 que redefinió el género. Este cambio incluyó un énfasis en el desarrollo de personajes y en la relación entre padre e hijo, elementos que resonaron tanto con jugadores veteranos como con aquellos que se sumaron recientemente.

El contexto original de la serie se basó en la mitología griega, con influencias de la cultura popular y el cine, como Furia de Titanes. David Jaffe, el director creativo, buscaba crear un universo accesible y atractivo para el público, mezclando elementos visuales impactantes con una narrativa rica. La atmósfera de la antigua Grecia no solo brindó un trasfondo poderoso, sino que también facilitó la conexión con los jugadores estadounidenses, quienes reconocían fácilmente a los personajes y las leyendas en juego.