Parte del atractivo de Midnight Diner está en el pequeño universo que construye alrededor de su escenario principal: un local de comidas de Tokio, íntimo y cálido, en el que la noche parece transcurrir a otro ritmo. La serie permanecerá disponible en Netflix hasta fines de este mes.
El espacio que aparece en la ficción no coincide exactamente con el de la imagen, aunque comparte con él una estética tranquila y sobria. Es el tipo de lugar que invita a hacer una pausa al regresar del trabajo, antes de volver a casa, y que ofrece una calidez medida, sin estridencias.
Lejos del circuito estrictamente turístico, aunque también dentro de las coordenadas de la ciudad que lo contiene, las llamadas “cantinas de noche” permiten asomarse a un estilo de vida propio de una gran urbe japonesa. Tokio aparece así como una megalópolis integrada por múltiples ciudades: jornadas laborales intensas, discreción, orden y disciplina, pero también pequeños oasis para el final del día. En muchos casos, son locales atendidos por una sola persona y con una propuesta sencilla, capaz de convertirse en un momento de alivio y disfrute.



