El 76º Festival Internacional de Cine de Berlín concluye este sábado tras diez días de proyecciones, donde las 22 películas en competencia a menudo quedaron opacadas por un intenso debate sobre la relación entre cine y política. La polémica se encendió desde el inicio del evento, cuando el presidente del jurado, Wim Wenders, respondió a una pregunta sobre el apoyo del gobierno alemán a Israel, afirmando que la política no debería influir en la creación cinematográfica.
Wenders, de 80 años, había manifestado anteriormente que el cine tiene el poder de “transformar el mundo”, aunque enfatizó que no de la misma forma en que lo hace la política. Sus declaraciones, sin embargo, generaron una fuerte reacción, especialmente tras su respuesta sobre Israel, lo que llevó a la escritora india Arundhati Roy a retirarse del festival, describiendo sus palabras como “sorprendentes” y “inconcebibles”. Además, una carta firmada por destacados profesionales de la industria cinematográfica, como Javier Bardem y Tilda Swinton, criticó la falta de pronunciamiento sobre lo que consideran un “genocidio” en Gaza.
La carta, impulsada por el colectivo Film Workers for Palestine, acusó a la Berlinale de censurar a artistas que se oponen a la situación en Gaza y al rol del Estado alemán en este conflicto. Por su parte, la directora del festival, Tricia Tuttle, rechazó estas acusaciones, calificándolas de “desinformación” e instó a mantener la calma en medio de la polarización, destacando que el debate en torno a estas cuestiones podría desviar la atención de las películas presentadas. Entre las obras notables en la competencia se encuentran 'We Are All Strangers' de Anthony Chen, un drama familiar ambientado en Singapur, y 'Rose', protagonizada por Sandra Hueller, que narra la historia de una mujer que desafía las normas patriarcales en la Alemania del siglo XVII.



