En marzo de 2016, el mundo entero fue testigo de un enfrentamiento sin precedentes entre el destacado jugador de Go surcoreano Lee Se-dol y AlphaGo, un innovador programa de inteligencia artificial creado por DeepMind, la empresa dirigida por Demis Hassabis. Este evento, que atrajo la atención de más de 200 millones de espectadores, no solo marcó un hito en la historia del juego, que tiene más de 2.500 años, sino que también subrayó el creciente impacto de la inteligencia artificial en la cultura y la manera de pensar de la humanidad, trascendiendo el ámbito de los juegos de mesa.

La victoria de AlphaGo es especialmente significativa, ya que logró lo que ni DeepBlue, el célebre programa que venció a Garry Kasparov, había conseguido: triunfar en un juego que, debido a su complejidad, había desafiado durante mucho tiempo los avances en algoritmos. El juego de Go presenta una cantidad de posiciones legales posibles que supera la cantidad de átomos en el universo observable, lo que sitúa el logro de DeepMind en un lugar destacado en la evolución de la inteligencia artificial.

Tras su derrota, Lee Se-dol se dirigió al público con un mensaje que buscaba mantener la dignidad humana, afirmando: “Yo, Lee Se-dol, he perdido, pero la humanidad no ha hecho lo mismo”. Sin embargo, la victoria fue indudablemente de DeepMind y su cofundador, Demis Hassabis, cuya trayectoria, marcada por la presión y altas expectativas desde temprana edad, lo llevó desde su infancia como prodigio del ajedrez a convertirse en un referente en el desarrollo de inteligencia artificial.