La experiencia de Natalia Fridman es un claro ejemplo de las complejidades y oportunidades que enfrentan los argentinos que buscan establecerse en Estados Unidos. Luego de graduarse como abogada en Argentina, Fridman se trasladó a Norteamérica con su esposo, quien había recibido una oferta laboral. Sin embargo, lo que comenzó como un simple viaje se transformó en un viaje de descubrimiento sobre el sistema migratorio estadounidense y las posibilidades que este ofrece a quienes desean trabajar o invertir.
Al llegar, Fridman apenas podía desempeñar su profesión, ya que su visa inicial le permitía únicamente estudiar. Aprovechando esa circunstancia, se inscribió en un programa de maestría en derecho. A través de su propia experiencia, se familiarizó con las vicisitudes del proceso migratorio, lo que la llevó a crear su estudio de abogados, Fridman Immigration Law, en 2010. Desde entonces, ha asesorado a numerosos individuos sobre cómo navegar en un sistema que puede resultar intimidante y complicado.
Con el tiempo, las políticas migratorias en Estados Unidos han cambiado drásticamente. Fridman señala que la vigilancia sobre las actividades laborales de los extranjeros se ha incrementado de manera significativa, lo que puede derivar en la revocación de visas si se infringen las normativas. “Hoy en día, la inteligencia artificial y los sistemas de información están más presentes que nunca”, explica la abogada. Esto significa que cualquier trabajo, incluso de corta duración, puede poner en riesgo el estatus migratorio de una persona, un aspecto que muchos no consideran al momento de actuar.
Además, Fridman destaca que las actividades que parecen inofensivas, como asistir a un evento o dar una charla, pueden ser clasificadas como laborales. “El gobierno no discrimina entre trabajos remunerados y actividades que generan visibilidad”, aclara. Esta percepción errónea puede llevar a muchos a subestimar los riesgos asociados a su presencia en el país y a las repercusiones que pueden surgir si no se cuenta con el tipo de visa adecuada.
Otro aspecto que Fridman menciona es el impacto que pueden tener las redes sociales y la documentación presentada por terceros en el proceso de obtención de visas. Ser mencionado en la solicitud de otra persona o aparecer en publicaciones digitales puede tener consecuencias desfavorables. La abogada hace hincapié en que incluso situaciones cotidianas pueden tener un efecto negativo en quienes buscan regularizar su estatus migratorio y, por ende, es fundamental estar bien informados.
Para aquellos que quieran establecerse en Estados Unidos sin necesariamente obtener una residencia permanente, existen diversas opciones de visa que pueden facilitar el proceso. Una de las más destacadas es la visa E-2, destinada a inversores. Fridman explica que esta visa no tiene un monto mínimo establecido, sino que se enfoca en la viabilidad de un negocio rentable. Sin embargo, aclara que no todos los solicitantes son aceptados, ya que se evalúa la procedencia de los fondos y la creación de empleo.
En conclusión, la trayectoria de Natalia Fridman pone de manifiesto las múltiples oportunidades que pueden surgir al emigrar hacia Estados Unidos, pero también resalta la importancia de contar con la información y asesoría adecuadas para evitar inconvenientes. La adaptación a un nuevo país implica no solo desafíos, sino también la posibilidad de crecer profesional y personalmente, siempre que se actúe de forma informada y responsable.


