En un contexto político marcado por la polarización y la tensión, el expresidente colombiano Ernesto Samper, quien ocupó el cargo entre 1994 y 1998, ha instado a la nación a dejar de lado las divisiones y trabajar hacia la unidad. Este llamado se produce en medio de las controversias surgidas entre el presidente electo, Abelardo de la Espriella, y el senador Iván Cepeda, quienes han intercambiado acusaciones en el arranque de la transición hacia un nuevo gobierno. La propuesta de Samper es clara: fomentar un Gran Acuerdo Nacional que permita encontrar soluciones a los problemas que enfrenta Colombia y que, según él, se ven amenazados por la creciente polarización política.
En un comunicado emitido recientemente, Samper criticó el uso de lo que denominó "empalmes vengativos" en el proceso de transición entre administraciones, refiriéndose a las tensiones que han surgido a raíz de las críticas que Cepeda ha dirigido hacia De la Espriella. A su juicio, la desobediencia civil, aun cuando se proponga de manera pacífica, no es la vía adecuada en este momento. "No son tiempos para hablar de confrontaciones, sino para buscar puntos de encuentro que unan a los colombianos", manifestó el exmandatario, resaltando la necesidad de un diálogo constructivo.
El exjefe de Estado expresó su preocupación por el ambiente de confrontación que se ha gestado, donde las acusaciones entre figuras políticas pueden desviar la atención de los verdaderos problemas que aquejan a la ciudadanía. Samper enfatizó que las denuncias realizadas por Cepeda contra De la Espriella, así como las críticas del presidente electo hacia la gestión de Gustavo Petro, deben ser analizadas adecuadamente por las instituciones judiciales, evitando que se conviertan en una batalla política que sólo profundice la división en la sociedad.
La propuesta de un Gran Acuerdo Nacional, según Samper, busca trascender las disputas y enfocar los esfuerzos en la construcción de acuerdos que puedan beneficiar a todos los sectores de la población. En este sentido, el expresidente subrayó que el país necesita urgentemente dejar atrás la cultura de la confrontación y avanzar hacia una política más conciliadora que responda a las demandas de los ciudadanos. Esta visión es especialmente relevante en un contexto donde la desconfianza y la falta de diálogo pueden obstaculizar el progreso social y económico.
En su mensaje, Samper también utilizó una analogía del fútbol para ilustrar su punto de vista, sugiriendo que la polarización no debería culminar como un partido de Mundial que se decide por penales. En cambio, abogó por una política basada en la convivencia y la concordia, donde se priorice el bienestar común sobre la lucha por el poder. Esta metáfora es un llamado a la reflexión sobre cómo el país puede encontrar un camino hacia la reconciliación y el entendimiento mutuo, elementos esenciales para el fortalecimiento de la democracia.
La necesidad de un Gran Acuerdo Nacional no solo responde a la crisis actual, sino que también se inscribe en un contexto histórico de divisiones en Colombia. La historia política del país ha estado marcada por conflictos y tensiones que han dificultado la construcción de una sociedad más cohesionada. Samper, al plantear esta propuesta, busca inspirar a los actores políticos a dejar de lado las disputas y enfocarse en lo que realmente une a la ciudadanía, es decir, la búsqueda de una nación más justa y equitativa.



