{"title": "Lucía Fainboim: La soledad de los jóvenes en el mundo digital y físico", "body": "Las pantallas se han convertido en protagonistas indiscutibles en la vida cotidiana de los más jóvenes. Su presencia abarca desde el hogar y la escuela hasta las interacciones sociales y el entretenimiento. Sin embargo, la cuestión ya no se limita a decidir si se debe permitir o prohibir su uso, sino que plantea interrogantes más complejos: ¿cómo se relacionan las infancias y adolescencias con el entorno digital? ¿Qué papel desempeñan los adultos en este contexto y qué habilidades son necesarias para que la tecnología se convierta en una herramienta de aprendizaje en lugar de una experiencia pasiva o aislante?\n\nEsta temática fue explorada en profundidad durante la entrevista titulada “El entorno digital: saberes, habilidades y emociones”, donde Milagros Hadad conversó con Lucía Fainboim, directora de Bienestar Digital, docente universitaria y autora del libro *Cuidar las infancias en la era digital*. La charla, realizada en el marco del VII Seminario de Innovación Educativa de Ticmas, se centró en comprender de manera más matizada qué sucede cuando los niños y adolescentes dedican gran parte de su tiempo a plataformas diseñadas para captar su atención. \n\nFainboim enfatizó la necesidad de replantear la forma en que los jóvenes interactúan con las pantallas. “Es fundamental preguntarnos cómo queremos que se posicionen los chicos frente a la tecnología. Las pantallas están y seguirán estando, con una intensidad creciente", afirmó. Para ella, no se trata solamente de la cantidad de tiempo que pasan conectados, sino de la naturaleza de sus interacciones. Es crucial que los jóvenes lleguen a estos espacios digitales con una actitud activa, donde la curiosidad sea la herramienta principal que se fomente. “Lo que buscamos es evitar un uso pasivo, donde ellos son simplemente receptores”, subrayó la especialista. \n\nEsta afirmación señala un doble desafío: por un lado, se debe considerar la calidad de la experiencia digital y, por el otro, la construcción de una postura activa frente a la tecnología. Fainboim destacó que los niños pueden utilizar la tecnología de manera creativa, ya sea para investigar, programar o crear, pero también corren el riesgo de quedar atrapados en un bucle de contenido sugerido por algoritmos, lo que puede resultar en una experiencia vacía y sin propósito. Esta distinción es crucial, ya que entre una interacción y otra se encuentra un abismo educativo que puede determinar el futuro de los jóvenes en un mundo cada vez más digitalizado. \n\nAdemás, la especialista hizo hincapié en un mito común: la creencia de que los jóvenes, por haber crecido en un entorno rodeado de tecnología, poseen naturalmente las habilidades necesarias para su uso. “Esa idea empieza a mostrar sus limitaciones”, advirtió. Fainboim observó que muchos chicos utilizan tabletas desde pequeños y no han tenido la oportunidad de familiarizarse con herramientas básicas como el mouse o el teclado. Esto puede llevar a que, al llegar a la etapa laboral, se encuentren con una serie de habilidades que se suponen adquiridas, pero que en realidad no dominan. Por ello, propuso retomar conceptos fundamentales: comprender el funcionamiento de la tecnología, experimentar con ella y apropiarse de los dispositivos, en lugar de ser meros consumidores. \n\nLa conversación también abordó la curiosidad, un rasgo que durante años se ha considerado casi innato, pero que, según Fainboim, requiere ser cultivado y estimulado. Es vital que los adultos fomenten un ambiente en el que las preguntas y la exploración sean valoradas, para que los jóvenes puedan desarrollar un enfoque crítico hacia el uso de la tecnología. En un mundo donde el aislamiento puede ser una consecuencia del uso excesivo de dispositivos, la capacidad de formular preguntas y buscar respuestas se convierte en una herramienta esencial para la construcción de una identidad activa y comprometida. \n\nEn conclusión, la charla con Lucía Fainboim pone de relieve la importancia de reconfigurar la relación de los jóvenes con el mundo digital. No se trata solo de regular el tiempo frente a las pantallas, sino de promover un uso consciente y crítico de la tecnología que fomente la curiosidad y el aprendizaje. En un entorno donde los desafíos son cada vez más complejos, preparar a las nuevas generaciones para enfrentarlos de manera activa y creativa es una responsabilidad compartida entre padres, educadores y la sociedad en su conjunto.", "metaDescription": "Lucía Fainboim analiza la relación de los jóvenes con la tecnología y la necesidad de fomentar habilidades críticas."}