La tecnología se ha convertido en una fuerza omnipresente en diversas industrias, dejando de ser un sector aislado para integrarse en la manera en que producimos, comercializamos y nos comunicamos. En este contexto, el último año ha sido testigo de avances significativos, no tanto por la llegada de innovaciones disruptivas, sino por el fortalecimiento de procesos que ya estaban en marcha y que ahora comienzan a tener un impacto tangible en el mundo empresarial.

Uno de los aspectos más destacados ha sido la evolución en la mentalidad de las empresas. Tras años de asombro por las últimas innovaciones tecnológicas, muchas organizaciones han comenzado a cuestionar el propósito detrás de su adopción. La búsqueda de eficiencia, la automatización de tareas repetitivas y el uso estratégico de datos han pasado a ser prioridades clave. Este cambio se traduce en un enfoque más pragmático, centrado en resolver problemas reales y optimizar costos y operaciones, dejando atrás la experimentación desorganizada.

En este escenario, la inteligencia artificial ha recuperado su protagonismo. A lo largo del año, su implementación ha sido notable, no tanto por anuncios llamativos, sino por su uso práctico en áreas como atención al cliente, marketing y análisis de datos. Durante el evento UTN.LABS, celebrado a finales de 2025 en la Universidad Tecnológica Nacional, se discutió la incursión de la IA en diferentes sectores, destacando su capacidad para transformar el ejercicio profesional. Sin embargo, este auge también ha dado lugar a debates sobre la sostenibilidad de las expectativas generadas, sugiriendo que, aunque la IA ha demostrado ser una herramienta valiosa, su integración será gradual y con desafíos por delante.