La llegada de la inteligencia artificial generativa al ámbito educativo está transformando las metodologías de enseñanza y evaluación. Sin embargo, un reciente estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) subraya que los beneficios de estas herramientas dependen en gran medida de la existencia de objetivos pedagógicos claros y de la supervisión activa por parte de los docentes.

El informe revela que, cuando se utiliza de manera guiada, la IA generativa puede aumentar en hasta un 127% la cantidad de respuestas correctas de los estudiantes. No obstante, este beneficio se reduce considerablemente si las herramientas se emplean sin una estrategia educativa adecuada. Diversas investigaciones coinciden en que la inteligencia artificial debe servir como un apoyo a la enseñanza, y no como un sustituto del esfuerzo que debe realizar el alumno.

La OCDE también advierte sobre posibles riesgos, como la dependencia excesiva de la tecnología y un aprendizaje superficial si la IA no se utiliza con un fin didáctico claro. El análisis resalta que la intervención docente y un diseño pedagógico bien estructurado son esenciales para que el progreso educativo sea significativo. En este sentido, se recomienda a los gobiernos invertir en el desarrollo de estas tecnologías bajo criterios científicos y regulaciones que garanticen la protección de los estudiantes.