Las principales empresas de consultoría a nivel global están implementando nuevas políticas laborales que condicionan el ascenso de sus empleados a la adopción de la inteligencia artificial. Accenture, por ejemplo, ha comenzado a rastrear las sesiones semanales de sus herramientas de IA entre los empleados senior, utilizando esta información como criterio para las decisiones de promoción.

La compañía con sede en Dublín ha informado a sus directores y gerentes que el uso habitual de estas tecnologías será un factor clave en las evaluaciones de talento. Un portavoz de Accenture confirmó que el empleo de herramientas de inteligencia artificial se convertirá en un insumo visible en las discusiones sobre carreras dentro de la empresa.

Sin embargo, la resistencia a esta transformación se ha manifestado, especialmente entre los empleados de mayor antigüedad. Fuentes internas indican que convencer a estos profesionales sobre la utilidad de la IA es un desafío mayor en comparación con el personal más joven, quien tiende a adaptarse más fácilmente a las nuevas tecnologías. Mientras la automatización avanza, la presión sobre quienes no se adapten se incrementa, en un contexto donde la firma ha visto caer su capitalización de mercado de 260.000 millones a 137.000 millones de dólares en el último año.