MAR DEL PLATA.— En la competencia global por la inteligencia artificial, algunos países desarrollan la tecnología y otros establecen las reglas, mientras que muchos quedan limitados a utilizar herramientas creadas en el exterior. En ese escenario, Mark Esposito advirtió que esas naciones corren el riesgo de convertirse en “colonias digitales” y sostuvo que la Argentina todavía puede optar por un camino diferente.

El especialista, profesor de Política Tecnológica en Northeastern University, Faculty Associate del Berkman Klein Center de Harvard University y economista jefe de micro1, expuso ante empresarios reunidos en el 62° Coloquio de IDEA. Aunque su presentación estuvo centrada en la inteligencia artificial, remarcó que el desarrollo de esa tecnología depende de condiciones materiales previas: energía, redes, centros de datos, agua, minerales y talento.

“Energía primero, datos después, IA tercero”, resumió Esposito. Según explicó, alterar ese orden puede dejar a los países con anuncios ambiciosos, pero sin la infraestructura necesaria para concretarlos. “No hay nada más frustrante que tener un anuncio que después no puede ser acompañado por el respaldo necesario”, afirmó, y señaló que muchos gobiernos advierten demasiado tarde “la diferencia entre lo que deseamos y lo que podemos hacer”.

El planteo tuvo una relevancia particular para la Argentina, donde mencionó los proyectos destinados a instalar centros de datos. Antes de avanzar, Esposito puso el foco en las condiciones que deberían sostener esas iniciativas y planteó que el debate no puede reducirse únicamente a la voluntad política. La capacidad energética y de infraestructura, junto con la disponibilidad de recursos y profesionales, aparece así como un factor central para definir el lugar que el país ocupará en la expansión de la inteligencia artificial.