En un sorprendente giro de los acontecimientos, un jubilado de 69 años llamado James Pellegrini ha captado la atención del mundo tecnológico al poner a la venta más de 2.200 computadoras almacenadas en el granero de un vecino en Massachusetts. Este inusual lote, que se asemeja al peso de once automóviles, ha desatado una fiebre retro entre coleccionistas y aficionados a la informática antigua, reavivando el interés por dispositivos que habían permanecido en el olvido durante más de tres décadas.

La historia de Pellegrini se remonta a los años 80, cuando decidió aventurarse en el sector tecnológico con la intención de ofrecer un sistema de telefonía para empresas. Sin embargo, su proyecto nunca se concretó, y en un intento por diversificar su inversión, adquirió un lote de computadoras NABU, un modelo que salió al mercado en 1983. La elección de estas máquinas no fue casual; Pellegrini consideraba que no competirían con gigantes de la industria como Apple o Microsoft, lo que le permitió adquirir los equipos a un precio reducido tras la quiebra de la empresa NABU.

Tras la compra, estos equipos electrónicos fueron guardados en un granero, donde permanecieron sin uso durante más de 23 años. Aunque Pellegrini nunca divulgó el costo exacto de su adquisición, describió la transacción como una “gran oferta”. Sin embargo, con el paso del tiempo, el granero se convirtió en un riesgo estructural debido al peso acumulado de las computadoras, lo que llevó al jubilado a tomar la decisión de deshacerse de ellas.

La venta de los dispositivos comenzó a través de eBay, donde Pellegrini comenzó a listar las computadoras por un precio de 100 dólares cada una. La respuesta fue inmediata y abrumadora. En cuestión de semanas, el interés por estas computadoras vintage creció exponencialmente, especialmente tras la viralización de un video en YouTube donde el creador de contenido Adrian Black realizaba un unboxing de uno de los equipos. Este impulso en las redes sociales hizo que la demanda se disparara entre los coleccionistas de tecnología retro.

En un sorprendente giro, Pellegrini logró vender una cuarta parte de su inventario original en tan solo tres días. Sin embargo, el éxito en la plataforma de ventas no fue sin complicaciones; eBay suspendió su cuenta temporalmente durante más de dos meses mientras verificaba la propiedad de los dispositivos. A pesar de este contratiempo, una vez que se resolvió la situación, Pellegrini continuó con las transacciones y logró vender al menos 2.100 computadoras, según su perfil en la plataforma.

Las NABU Personal Computer, aunque nunca alcanzaron el reconocimiento que merecían en su momento, fueron pioneras en su época. Lanzadas en 1983, estas computadoras ofrecían la capacidad de conectarse a una red primitiva que se asemejaba a la actual World Wide Web, utilizando la infraestructura de televisión por cable para descargar datos y realizar compras en línea. En el ámbito del entretenimiento, ofrecían videojuegos innovadores como Managers Baseball, que permitía a los jugadores gestionar equipos de béisbol con estadísticas reales de la MLB, demostrando que su propuesta tecnológica era avanzada para su tiempo.

A medida que avanza la venta de este lote de computadoras, la historia de James Pellegrini se convierte en un fenómeno que trasciende el ámbito tecnológico, recordándonos el valor de lo retro en un mundo dominado por la innovación constante. La fiebre por lo vintage no solo revive la nostalgia de épocas pasadas, sino que también pone de manifiesto el potencial inexplorado de dispositivos que, aunque obsoletos, siguen teniendo un lugar especial en el corazón de los entusiastas de la tecnología.