El presidente Javier Milei tiene programada una breve visita a Tucumán para participar de la tradicional Vigilia de la Independencia, que se llevará a cabo en el Museo Casa Histórica de la Independencia. Este evento, que se celebra cada 9 de julio, es emblemático en la agenda nacional y se ha convertido en un punto de encuentro para gobernadores y autoridades locales. Sin embargo, la visita de Milei, marcada por su carácter protocolar, contrasta con su ausencia en el mismo acto del año anterior, un hecho que generó controversia y críticas en el ámbito político.

El mandatario tucumano, Osvaldo Jaldo, ha confirmado que Milei encabezará los actos oficiales, aunque su vicepresidenta, Victoria Villarruel, no formará parte de la comitiva presidencial. Esta situación ha suscitado especulaciones sobre la relación entre ambos y la dinámica interna del Gobierno. En el marco de la organización del evento, la Secretaría General de la Presidencia, liderada por Karina Milei, no extendió una invitación formal a Villarruel, quien finalmente será parte del evento gracias a una invitación del propio Jaldo. Este episodio sigue la línea de lo ocurrido en el acto del 20 de junio en Rosario, donde la vicepresidenta tampoco fue reconocida institucionalmente.

Hasta el último lunes, Jaldo había confirmado la asistencia de al menos diez gobernadores para la medianoche del miércoles 8 de julio, lo que podría interpretarse como un gesto de respaldo hacia la Casa Rosada. Sin embargo, la relación entre el Gobierno y los mandatarios provinciales ha sido tensa, especialmente en lo que respecta a los recortes en los fondos federales. Estos recortes han generado un clima de incertidumbre y descontento entre las provincias, lo que podría influir en la dinámica de apoyo político que Milei espera consolidar con su visita.

La logística del viaje presidencial está diseñada para maximizar el tiempo en Tucumán, con un vuelo chárter que arribará alrededor de las 23:00 y regresará a Buenos Aires cerca de la 1:30. Este tipo de visitas exprés ha caracterizado la gestión de Milei, que busca mantener un contacto directo con las provincias, aunque en un formato que limita el tiempo de interacción con los actores políticos locales. Esta estrategia ya fue puesta en práctica durante su primera visita a la provincia en julio de 2024, donde se firmó el Pacto de Mayo, un acuerdo que reunió a 18 gobernadores y al jefe de Gobierno porteño.

La primera visita de Milei a Tucumán dejó huella en la historia política reciente. Durante esa ocasión, se formalizó un acuerdo de diez puntos que abarcaba temas clave como la inviolabilidad de la propiedad privada y la apertura comercial, un evento que el presidente calificó como un “acto de grandeza” y un símbolo de transformación en la política nacional. La participación del Gabinete completo y la presencia de expresidentes como Mauricio Macri y Adolfo Rodríguez Saá, así como la entrega de medallas a los firmantes, subrayaron la relevancia del evento.

Sin embargo, el año siguiente, en 2025, la expectativa fue frustrada por la suspensión del vuelo presidencial debido a condiciones climáticas adversas. Este hecho dejó a Tucumán sin la presencia del jefe de Estado en una fecha tan significativa, lo que fue interpretado por la oposición como un desaire. Milei, por su parte, atribuyó la situación a críticas hacia los gobernadores, en un momento donde la tensión por los recortes federales estaba en aumento. Para esta nueva edición de la Vigilia, el Gobierno busca restablecer el vínculo con las provincias, aunque los desafíos persisten.