El término "podredumbre cerebral" ha cobrado relevancia entre los jóvenes que utilizan redes sociales, aludiendo a la sensación de fatiga mental después de pasar largas horas consumiendo contenido digital repetitivo.

Este concepto, aunque informal, ha suscitado la atención de investigadores y profesionales de la salud mental. Un informe reciente destaca que este fenómeno no es simplemente una queja generacional, sino que refleja alteraciones cognitivas significativas vinculadas al uso intensivo de dispositivos electrónicos.

La cotidianidad actual está marcada por un flujo incesante de notificaciones, videos breves y plataformas sociales que luchan por captar la atención del usuario. Este continuo bombardeo de información plantea serias preocupaciones sobre la capacidad de concentración y el desarrollo neuronal, especialmente en niños y adolescentes. Investigaciones han demostrado que la exposición prolongada a pantallas no solo impacta negativamente en la calidad del sueño, sino que también altera funciones esenciales del cerebro.