Las startups Far Labs, con sede en Abu Dabi, y Evolving Edge, ubicada en Austin, Texas, desarrollan un modelo para aprovechar la capacidad de procesamiento que queda disponible en computadoras de escritorio, portátiles y equipos con GPU. La propuesta consiste en alquilar ese poder de cómputo a empresas que necesitan ejecutar tareas de inteligencia artificial (IA), especialmente durante la etapa de inferencia.

La inferencia es el proceso mediante el cual un modelo de lenguaje grande (LLM), una vez entrenado, genera respuestas a las consultas de los usuarios. Es la operación que realizan servicios como ChatGPT, Claude, Gemini y otros chatbots. En la actualidad, esa actividad se lleva a cabo principalmente en centros de datos, que también concentran el entrenamiento de los modelos y requieren una elevada capacidad de procesamiento.

Las dos compañías buscan conformar una red distribuida a escala mundial que funcione como una alternativa a parte de la infraestructura centralizada. El esquema apunta a reducir la presión sobre los centros de datos y, al mismo tiempo, ofrecer una compensación a las personas que permitan utilizar sus equipos cuando no están en uso.

El planteo surge en un contexto de expansión de la inteligencia artificial y de construcción de grandes centros de datos. Estas instalaciones pueden generar impactos en las comunidades cercanas, como aumentos en el precio de la electricidad, consumo de fuentes de agua, daños en el entorno y contaminación sonora. Frente a esa situación, Far Labs y Evolving Edge proponen trasladar una parte de la capacidad necesaria para la inferencia a una red de equipos distribuidos en distintos lugares.