La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en uno de los temas centrales del VII Seminario de Innovación Educativa de Ticmas, un espacio donde se encuentran educadores, profesionales y expertos en tecnología para discutir el futuro de la formación y el trabajo. Este año, incluso en mesas de discusión que no tenían la IA como tema principal, su presencia fue innegable. El panel titulado “La formación de talento en la era digital” abordó de manera directa cómo la irrupción de la IA redefine no solo la noción de talento, sino también la manera en que las instituciones educativas y laborales deben adaptarse a esta nueva realidad.
El encuentro contó con la participación de destacados panelistas como Tomás Moyano, CTO de Ticmas; Víctor Valle, ex CEO de Google y fundador de Pieper AI; y Cecilia Danesi, directora del Máster en Gobernanza Ética de la IA de la Universidad Pontificia de Salamanca. Moderados por Patricio Zunini, los expertos discutieron la urgencia de replantear el concepto de talento a la luz de los avances tecnológicos. En este contexto, la conversación se desplazó rápidamente hacia las capacidades humanas que resurgen en un mundo donde las máquinas pueden realizar tareas en cuestión de segundos, desafiando así la idea tradicional de lo que significa ser competente en el ámbito laboral.
Danesi fue la primera en abrir el debate con una afirmación contundente: “La IA pone en crisis a la identidad humana y con ello se lleva por delante absolutamente todo, en el buen y mal sentido”. Esta observación, aunque no alarmista, invita a reflexionar sobre el impacto que la IA tiene en la construcción de la identidad profesional y personal de los individuos. En su análisis, la experta planteó que las habilidades tradicionalmente valoradas en el mercado laboral están siendo reemplazadas por capacidades que las máquinas pueden realizar con mayor eficacia. Según ella, las empresas ya no buscan talentos que puedan realizar tareas específicas, sino que se enfocan en cualidades humanas como la empatía, el pensamiento crítico y la curiosidad.
La discusión también abordó el rol de los títulos universitarios en esta nueva era. Danesi argumentó que un diploma que certifique una única disciplina ya no garantiza el acceso a un empleo. En la actualidad, se requiere una transformación más profunda del sistema educativo que contemple trayectorias profesionales diversificadas y una preparación integral para enfrentar un entorno laboral en constante cambio. Este nuevo paradigma pone de relieve la necesidad de habilidades interpersonales y de adaptación continua, esenciales para navegar en un mundo donde la IA está cada vez más presente.
Por su parte, Valle ofreció una perspectiva más humanista sobre la situación. Reconoció que para muchas personas la llegada de la IA puede representar una crisis de identidad, pero también planteó la posibilidad de verla como una herramienta para la expansión de las capacidades humanas. “El ser humano es mucho más que el raciocinio puro, que es lo que hacen estos modelos en base a estadísticas y probabilidades. No ven como lo hacemos nosotros”, enfatizó, sugiriendo que la creatividad y la emoción son aspectos que las máquinas aún no pueden replicar en su totalidad.
El seminario concluyó con un llamado a la acción para educadores y líderes del sector empresarial, resaltando la importancia de fomentar un entorno que valore las habilidades humanas en lugar de temer a la automatización. La necesidad de adaptarse a las nuevas tecnologías no implica renunciar a lo que nos hace humanos, sino más bien encontrar formas de complementar nuestras capacidades con las herramientas digitales. Así, se abre un camino hacia un futuro donde la educación y el talento se rediseñan en función de un mundo cada vez más influenciado por la IA.



