La sommelier y licenciada en tecnología de alimentos, María Sol Cravello, compartió su experiencia y conocimientos sobre la evaluación de cervezas en competencias internacionales. En una reciente entrevista, Cravello detalló los criterios que definen la calidad de una cerveza y cómo se lleva a cabo el proceso de cata en certámenes de renombre, como la “World Beer Cup” de Filadelfia, donde participó recientemente. Su trayectoria en el ámbito de las cervezas artesanales y su pasión por la bebida la han llevado a convertirse en una referente en el sector.

Durante su participación en el programa, Cravello se mostró orgullosa de representar a Argentina en una de las competencias más prestigiosas a nivel mundial. “Es un honor formar parte de un jurado tan respetado. En esta edición, nos reunimos un grupo diverso de expertos de todo el mundo”, explicó. La sommelier destacó que la representación argentina es significativa, con alrededor de 10 a 12 profesionales del país, lo que marca un contraste con otros países latinoamericanos.

Cravello reveló detalles sobre la intensa dinámica de las catas, donde se degustan hasta 60 cervezas por día. Aclaró que, a diferencia de otras competencias de bebidas alcohólicas, en la cata de cervezas no se escupe la bebida, sino que se toma en pequeñas cantidades. “La cerveza, por su naturaleza, tiene un contenido alcohólico menor en comparación con otras bebidas, por lo que es más fácil de manejar en este tipo de evaluaciones”, señaló. Este aspecto es crucial para entender cómo los jurados pueden analizar las cervezas a fondo sin comprometer su capacidad de juicio.

Uno de los temas que abordó Cravello fue el aumento en la popularidad de las cervezas sin alcohol. “Recientemente, tuve la oportunidad de evaluar cervezas sin alcohol, que están en auge. Con un sorbo pequeño, uno puede obtener una buena impresión de las características de la cerveza”, comentó. Esta tendencia ha abierto un nuevo nicho en el mercado, donde los consumidores buscan opciones más saludables sin renunciar al sabor.

En cuanto al proceso de evaluación, Cravello explicó que es vital asegurar que la cerveza no presente defectos en su elaboración o conservación. “Un jurado debe estar atento a aromas indeseables, como los de maíz, manteca o disolventes, que indican problemas en el proceso de producción. Además, cada tipo de cerveza debe cumplir con ciertas características para ser considerada de calidad”, afirmó. Por ejemplo, una porter debe tener un perfil específico, y si presenta un amargor excesivo, esto podría repercutir negativamente en su puntaje.

La sommelier también reflexionó sobre la evolución del mercado cervecero en Argentina, resaltando la creciente oferta de cervezas artesanales y la importancia de la educación del consumidor. “Hoy en día, los amantes de la cerveza están más informados y buscan experiencias de degustación que les permitan apreciar la diversidad de sabores y estilos disponibles”, concluyó. Esto sugiere que los consumidores están cada vez más interesados en aprender sobre las características que definen una buena cerveza, lo que puede influir en sus decisiones de compra y consumo.

En resumen, la experiencia de María Sol Cravello en la “World Beer Cup” y su enfoque en la evaluación de cervezas brindan una perspectiva valiosa sobre cómo los consumidores y expertos pueden navegar el mundo de la cerveza con mayor conocimiento y apreciación. Su labor no solo destaca la calidad de las cervezas argentinas, sino que también invita a la reflexión sobre el futuro de la cultura cervecera en el país.