La adquisición de dólar ahorro experimentó en marzo una significativa reducción, posicionándose en su segundo nivel más bajo desde que el Gobierno argentino decidió liberar el cepo cambiario para individuos en abril de 2025. A pesar de esta caída, al comparar con períodos anteriores, la demanda se mantuvo en cifras que, aunque más bajas, siguen siendo relevantes en el contexto económico actual.

Según el Balance Cambiario del Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicado recientemente, en marzo las compras de divisas por parte de individuos totalizaron 2.208 millones de dólares, lo que representa una disminución respecto a los 2.478 millones registrados en febrero. Este dato marca la segunda desaceleración consecutiva en un contexto donde la volatilidad del tipo de cambio y las políticas económicas generan incertidumbre entre los ciudadanos.

Este nivel de adquisición de dólares no se había visto tan bajo desde noviembre del año pasado, cuando las compras alcanzaron los 1.479 millones de dólares. En aquel momento, la alta demanda de divisas se había visto impulsada por el temor a una devaluación inminente en medio de un clima electoral. Entre septiembre y octubre de 2025, los argentinos habían promediado compras de dólares que rondaban los 6.244 millones, lo que demuestra una fuerte tendencia a refugiarse en moneda extranjera ante la inestabilidad económica.

Históricamente, la compra de dólares para atesoramiento ha superado la barrera de los 2.000 millones de dólares en solo dos ocasiones a lo largo de las últimas décadas. Estos episodios ocurrieron entre mayo y julio de 2018, así como entre agosto y octubre de 2019, ambos marcados por crisis cambiarias que desataron una fuerte demanda de divisas. Este patrón evidencia que, a pesar de la disminución en marzo, la búsqueda de protección financiera a través de la compra de dólares sigue siendo una constante entre los argentinos.

En el contexto de estas cifras, es relevante destacar que la principal fuente de ingreso de divisas durante marzo fue la balanza comercial de bienes, que contribuyó con 1.737 millones de dólares. A esta le siguieron los ingresos derivados de deuda privada, que sumaron aproximadamente 1.460 millones de dólares, según estimaciones basadas en datos oficiales proporcionados por la autoridad monetaria. Estos flujos son vitales para mantener la estabilidad del BCRA y mitigar el déficit en la balanza cambiaria.

Por otro lado, en el rubro de deuda pública, se registraron salidas por 1.445 millones de dólares, en su mayoría destinadas a pagos a organismos internacionales, excluyendo al Fondo Monetario Internacional (FMI). En contraste, el saldo negativo en servicios alcanzó -522 millones de dólares, el más bajo desde junio de 2024. Este dato refleja una mejora en la gestión de pagos en este sector, aunque aún persiste un desafío considerable en la sostenibilidad de las reservas del BCRA en medio de un entorno económico complejo y fluctuante.