Andy Burnham lamentó la muerte de Jason Arday, exprofesor de la Universidad de Cambridge, quien fue hallado sin vida el viernes en su domicilio. El académico, de 41 años, había renunciado a su puesto después de que surgieran acusaciones de plagio y quedó en el centro de una intensa ola de críticas en medios británicos y redes sociales. La muerte todavía es investigada como un posible suicidio.

En declaraciones realizadas desde Cornualles, Burnham pidió evitar conclusiones apresuradas y llamó a analizar las circunstancias que llevaron a la situación. “No es momento para juicios precipitados. Es un momento para la reflexión, diría yo, para reflexionar sobre cómo se llegó a esta situación”, afirmó.

Sadiq Khan, alcalde de Londres, había relacionado previamente el caso con un “acoso público inaceptable” y una “humillación pública perniciosa”. También señaló que Arday, por ser negro y neurodivergente, había quedado expuesto en un contexto de fuertes ataques de sectores de la derecha británica contra los programas de Diversidad, Equidad e Inclusión.

Dos días antes de la muerte, la Universidad de Cambridge había anunciado una investigación independiente sobre las acusaciones de plagio, aunque hasta el momento no comunicó sus resultados. En un comunicado difundido el sábado, Daniel Kebede, secretario general del Sindicato Nacional de Educación (NEU), sostuvo que Arday había sido víctima de “un ataque público y brutal”.