La Comisión de Población y Desarrollo de las Naciones Unidas ha señalado que para el año 2050, la inteligencia artificial y las tecnologías de asistencia se volverán esenciales, ya que se prevé que el 20% de la población mundial supere los 65 años. Este cambio demográfico ocasionará un aumento considerable en la necesidad de especialistas en geriatría y atención a personas mayores.
El informe elaborado por la Secretaría General y mencionado por el Consejo Económico y Social de la ONU destaca que los cambios demográficos y tecnológicos exigirán ajustes en los sistemas de salud, educación y laboral para adaptarse a esta nueva realidad. En este contexto, la demanda de personal geriátrico y trabajadores de atención a mayores crecerá al doble de la tasa promedio del mercado laboral global, según el reporte del Foro Económico Mundial sobre el futuro del trabajo en 2025.
El fenómeno del envejecimiento de la población no solo requiere una reestructuración de las fuerzas laborales y las necesidades médicas, sino que también implica una transformación en la infraestructura tecnológica para facilitar la inclusión. Mientras que algunas regiones, especialmente en África subsahariana y Asia Meridional, mantienen una población joven significativa, el envejecimiento se establece como una tendencia global que plantea nuevos desafíos y oportunidades.
Para 2050, África podría sumar 667 millones de personas en edad laboral, lo que podría representar un “dividendo demográfico” si se invierte en tecnología y capacitación. Por otro lado, en los países con poblaciones envejecidas, la presión se centrará en el desarrollo de tecnologías de asistencia y automatización, siendo la robotización y la inteligencia artificial herramientas clave ante la disminución de la población activa y el aumento de personas mayores dependientes.
Sin embargo, la transición digital presenta avances desiguales. Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en 2025, 5.600 millones de personas contarán con acceso a Internet, lo que representa el 68% de la población mundial, aunque con disparidades significativas entre países de altos y bajos ingresos. Esta situación afecta especialmente a mujeres y personas con discapacidad, quienes enfrentan barreras adicionales en el acceso a la tecnología y, por ende, a oportunidades laborales.



