En el último año, un 42% de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en Argentina ha comenzado a implementar tecnologías de inteligencia artificial (IA), según un nuevo estudio realizado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Este fenómeno, aunque prometedor, también revela una serie de desigualdades preexistentes que podrían ampliarse con la adopción de estas herramientas. La investigación sugiere que, si bien el uso de la IA podría expandirse rápidamente, su difusión es desigual y presenta diferencias significativas entre sectores y tamaños de empresas.
Daniel Yankelevich, investigador de Fundar y uno de los autores del estudio, ha observado que muchas de estas iniciativas surgen de un enfoque "bottom-up", donde la implementación de la IA comienza desde los niveles más bajos de la organización y luego se extiende hacia arriba. Esto, según Yankelevich, podría limitar la verdadera ganancia en productividad, ya que este tipo de adopción se asemeja más a una curiosidad tecnológica que a una transformación profunda de los procesos empresariales. Por lo tanto, la integración de la IA en las PYMES podría no estar generando el impacto esperado en términos de aumento de la eficiencia y competitividad.
En este contexto, Christian Haedo, Director Técnico-científico de la Fundación Observatorio PyME, enfatiza la importancia de la IA como una herramienta para mejorar la productividad y reducir ineficiencias. Sin embargo, señala que muchas PYMES operan desde una postura defensiva, lo que limita su capacidad para beneficiarse plenamente de estas tecnologías. Haedo argumenta que el verdadero reto radica en proporcionar asistencia técnica a estas empresas, transformando su curiosidad inicial en una mejora concreta de su competitividad en el mercado.
El informe también destaca que, en medio de un entorno económico desafiante, la necesidad de optimizar procesos a menudo se ve obstaculizada por la falta de un marco que facilite esta transición hacia la IA. Las empresas que adoptan estas tecnologías sin un objetivo claro tienden a ampliar la brecha de habilidades, complicando aún más su integración efectiva en el negocio. En este sentido, el estudio revela que un 41,6% de las empresas encuestadas ya utiliza alguna forma de IA, mientras que casi la mitad de aquellas que aún no la han incorporado considera hacerlo en los próximos dos años.
Este proceso de adopción ha sido rápido, concentrándose en los años 2024 y 2025, coincidiendo con la proliferación de herramientas generativas de texto y código que son accesibles económicamente. Sin embargo, el informe también aclara que un 56% de las empresas que adoptan IA son consideradas "experimentales", lo que significa que han comenzado a usar estas tecnologías sin haber desarrollado aún las capacidades técnicas necesarias ni los marcos de gobernanza que permitan un uso sostenible y escalable.
Es alarmante que apenas un 4% de las PYMES cuente con un presupuesto específico destinado a la IA, y solo un 3,3% tenga una política formal en este ámbito. La gestión de la IA en estas empresas suele ser descentralizada y poco clara, lo que representa un desafío adicional para su implementación eficaz. Además, solo un 4,5% de las PYMES ha incorporado profesionales especializados en IA, aunque un 46,4% de ellas ha proporcionado capacitación en esta área. Por último, resulta preocupante que un 57% de las empresas que utilizan IA no evalúen formalmente su impacto en el rendimiento, lo que podría limitar su capacidad para medir y mejorar su efectividad a largo plazo.



