La dinámica económica argentina ha estado marcada en abril por un contexto de tasas de interés negativas, un dólar que se presenta como accesible y una inflación que supera el 3%. Sin embargo, las proyecciones para mayo comienzan a mostrar signos de tensión, lo que genera incertidumbre entre economistas y analistas del mercado. Carlos Melconian, reconocido economista, advierte que la apreciación reciente del peso no es necesariamente sostenible, sugiriendo que un tipo de cambio fijo de $1.400 con una inflación del 30% podría generar problemas en el futuro.
La situación actual se ve influenciada por un exceso de oferta de dólares, resultado de la estacionalidad de la cosecha. Melconian señala que existe una disonancia entre la oferta y la demanda de divisas, lo que podría complicar la capacidad del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para manejar la situación. Aunque se percibe un cierto dominio en el mercado, la inflación en ascenso podría hacer que el dólar se vuelva más atractivo para quienes buscan proteger su capital, lo que aumentaría la presión hacia la dolarización de activos.
Diversos analistas empiezan a manifestar que la inversión en pesos podría estar adquiriendo un riesgo creciente. Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases, destaca que las tasas de interés son bajas y el dólar se muestra como una opción accesible. Esto, sumado a la posibilidad de que el dólar llegue a su techo en la banda de flotación, lleva a muchos inversores a cerrar operaciones que previamente les habían generado importantes ganancias, a la espera de un cambio en las condiciones del mercado.
En cuanto a las cifras, el dólar mayorista cerró el martes a $1.405 para la venta, mostrando un leve incremento de $23 respecto al inicio del mes, lo que representa un aumento del 1,7%. Este comportamiento del dólar es parte de una tendencia más amplia que muchos analistas, incluido Federico Glustein, identifican como un desarme de posiciones de carry trade. La percepción general es que el dólar está subvaluado, lo que puede llevar a los inversores a replantear sus posiciones en pesos.
A pesar de las tensiones en el mercado de divisas, mayo se prevé como un mes en el que la oferta de dólares aumentará gracias a la cosecha, además de ingresos provenientes de los sectores minero y de combustibles. Andrés Reschini de F2 Soluciones Financieras sostiene que esta afluencia de divisas podría contribuir a una calma cambiaria, a pesar de que las tasas reales siguen siendo negativas. Sin embargo, Reschini también menciona que la mayor dolarización de carteras podría hacer que un tipo de cambio alrededor de $1.500 sea posible sin generar tensiones significativas en el mercado.
Glustein agrega que las tasas de interés se mantendrán en niveles bajos, una tendencia que coincide con las expectativas del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). Esto se enmarca en un intento por resolver la alta morosidad crediticia y, al mismo tiempo, fomentar la actividad económica en un contexto donde el flanco externo no debe ser descuidado. En este sentido, el último informe de expectativas del mercado, elaborado en marzo, situaba al dólar mayorista en $1.449 para mayo, y muchos coinciden en que es probable que se mantenga por debajo de los $1.500, con el BCRA interviniendo para estabilizar el mercado, lo que podría resultar en un desarme de posiciones en pesos y una mayor traslación hacia el dólar.



