En una reciente declaración, el presidente de Kenia, William Ruto, expresó su preocupación por el posible desorden que podría surgir durante las manifestaciones organizadas para el próximo 25 de junio. Estas protestas tienen como objetivo recordar a las víctimas de la violencia policial y exigir compensaciones por los abusos cometidos en los últimos dos años, especialmente aquellos que han afectado a la juventud del país, conocida como generación Z. Las palabras de Ruto se produjeron en un contexto marcado por la creciente tensión social y la desconfianza hacia las autoridades, lo que ha llevado a un aumento de las movilizaciones en el país.

Durante una conferencia de prensa en Nairobi, Ruto enfatizó la importancia del orden y la civilidad en la sociedad keniana, destacando que el país se rige por el Estado de derecho. "Es fundamental que los ciudadanos puedan expresar sus preocupaciones de manera pacífica y que su derecho a manifestarse sea protegido", afirmó. Sin embargo, el presidente también fue claro en su rechazo a cualquier forma de violencia o vandalismo. "No permitiremos que se utilice la protesta como excusa para destruir propiedad o sembrar el caos en nuestras calles", indicó, subrayando la necesidad de mantener la paz y la estabilidad en las actividades cotidianas de los ciudadanos.

Las convocatorias para la marcha del 25 de junio han sido realizadas por un grupo de activistas, políticos de oposición y familias que han sufrido pérdidas a manos de la policía. Entre ellos, el reconocido activista Boniface Mwangi, quien ha instado a todos los kenianos a unirse a la manifestación o, de lo contrario, quedarse en casa para honrar a aquellos que han perdido la vida debido a la represión estatal. Mwangi, que también aspira a la presidencia en las elecciones de 2027, ha compartido una carta firmada por los padres de Rex Masai, la primera víctima mortal de las protestas de 2024, donde exigen justicia y respuestas por parte del gobierno.

Las demandas de los manifestantes incluyen la investigación y el castigo a los agentes responsables de asesinatos, torturas y desapariciones forzadas durante las movilizaciones. Además, solicitan compensaciones económicas para las familias afectadas y una disculpa pública del gobierno. Este llamado a la acción se produce en un contexto donde, entre junio y agosto de 2024, miles de jóvenes se manifestaron en Kenia como respuesta a aumentos fiscales, lo que resultó en una violenta represión que dejó un saldo trágico de más de 60 fallecidos.

La historia reciente de Kenia está marcada por la tensión entre el gobierno y los ciudadanos, especialmente en lo que respecta a las manifestaciones y la represión policial. En el pasado, las conmemoraciones de las protestas han sido también escenarios de violencia, como sucedió en 2025 cuando miles de personas salieron a las calles para recordar el primer aniversario de las muertes ocurridas en 2024, nuevamente enfrentando una severa represión por parte de las fuerzas de seguridad.

La Autoridad de Supervisión Policial Independiente (IPOA) ha documentado las muertes de al menos 65 civiles durante las protestas de junio y julio del año pasado, lo que subraya la gravedad de la situación en el país. A medida que se acerca la fecha de la marcha, tanto los organizadores como el gobierno se preparan para un evento que podría ser un punto de inflexión en la lucha por los derechos civiles en Kenia, donde la voz de la juventud se ha vuelto cada vez más potente, demandando justicia y un futuro mejor.

La tensión se mantiene en el aire mientras los ciudadanos se preparan para salir a las calles, y se espera que la respuesta del gobierno sea crucial para determinar si estas protestas se desarrollarán de manera pacífica o si, por el contrario, se convertirán en un nuevo capítulo de violencia en la historia reciente de Kenia.