La investigación contra Facundo Moyano por un episodio de violencia de género sumó dos declaraciones testimoniales sobre lo ocurrido durante la madrugada del 4 de agosto en el departamento del dirigente sindical. Moyano quedó imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad, en una causa iniciada tras el hecho protagonizado junto con su novia, Candela Arizaga.
Uno de los testimonios fue brindado por un vecino del mismo edificio. Según declaró, cerca de las 5 de la mañana escuchó “gritos de una voz femenina, corridas y portazos”. Poco después, afirmó haber oído a un hombre decir: “Por favor, cálmate, basta, tranquilizate”. De acuerdo con su relato, la situación se prolongó durante unos diez minutos y luego el lugar quedó en silencio.
El testigo señaló que los gritos de la mujer “aparentaban ser de una persona que se encontraba en crisis”, aunque aclaró que no escuchó frases amenazantes. También sostuvo que, horas más tarde, alrededor de las 8.30, un amigo le envió un mensaje en el que le contaba que estaba viendo las noticias sobre lo ocurrido en el edificio. En ese momento, vinculó lo que había oído durante la madrugada con el episodio que había tomado estado público.
Además, declaró que desde las 8.50 comenzó a recibir mensajes en el grupo de vecinos relacionados con el caso y fotografías de medios periodísticos. Según explicó, “en ningún momento enviaron mensajes refiriendo que habían escuchado algún tipo de amenazas”, ni tampoco hubo quejas contra el departamento.



