En la mañana del miércoles 24 de junio de 2026, un sismo de 4.8 grados en la escala de Richter震动了智利, específicamente en la ciudad de La Serena, a las 06:36 horas, según informes del Centro Sismológico Nacional (CSN). El epicentro del movimiento telúrico se localizó a 13 kilómetros de la ciudad, a una profundidad de 46 kilómetros. Este evento sísmico, aunque de magnitud moderada, ha reavivado la preocupación sobre la actividad sísmica en una región que es propensa a estos fenómenos.

Las coordenadas del epicentro fueron determinadas en -29.795 grados de latitud y -71.307 grados de longitud, lo que sitúa el evento en una zona geológicamente activa. La historia de Chile está marcada por terremotos devastadores, y este último temblor no es un recordatorio de la necesidad de estar preparados ante la posibilidad de réplicas o movimientos más fuertes. Ante cualquier sismo, es crucial obtener información de fuentes oficiales para evitar la propagación de rumores o desinformación.

Después de un sismo, es fundamental revisar el hogar en busca de daños y evitar el uso del celular, salvo en situaciones de emergencia, para no saturar las líneas telefónicas. Además, se aconseja no encender cerillos ni velas hasta asegurarse de que no hay fugas de gas, lo que podría derivar en situaciones de riesgo mayores. Es importante recordar que tras un evento sísmico, las réplicas son comunes. Por esta razón, mantener la calma y estar alerta son imperativos.

Las autoridades recomiendan a los ciudadanos estar preparados frente a sismos, lo que incluye contar con un plan de protección civil y realizar simulacros de evacuación. Conocer las zonas seguras en casa, en la escuela o en el trabajo es esencial. También es recomendable tener una mochila de emergencia lista, que contenga elementos básicos como agua, alimentos no perecederos y una linterna.

En caso de encontrarse en el interior de un edificio durante un temblor, se aconseja alejarse de objetos que puedan caer y evitar el uso de ascensores. Si se está en un vehículo, lo mejor es estacionarse en un lugar alejado de posibles peligros como edificios, árboles o postes. Para quienes se encuentren en zonas costeras, es vital abandonar la playa y dirigirse hacia áreas elevadas, en caso de que se produzca un tsunami. Si una persona en silla de ruedas no puede trasladarse, debe asegurarse de frenar las ruedas y proteger su cabeza y cuello con los brazos.

A lo largo de la historia, Chile ha sido escenario de numerosos terremotos significativos, con más de un centenar de ellos registrados desde 1570, de los cuales alrededor de 30 superaron los 8 grados de magnitud. Según el Departamento de Gestión de Riesgos en Emergencias y Desastres, se estima que ocurre un sismo de esta magnitud aproximadamente cada diez años. Esto enfatiza la necesidad de una cultura de prevención y preparación en la población.

Uno de los terremotos más devastadores en la historia de Chile ocurrió el 22 de mayo de 1960, con una magnitud de 9.5. Conocido como el “sismo de Valdivia”, tuvo su epicentro en la ciudad de Traiguén y causó un tsunami que afectó no solo a Chile, sino que también llegó a otras partes del mundo, como Japón. Este evento trágico dejó a su paso más de 2,000 víctimas, aunque la cifra exacta de fallecidos nunca se ha determinado con precisión, y ha marcado un hito en la memoria colectiva del país en cuanto a la vulnerabilidad ante desastres naturales.