En un trágico suceso ocurrido en la ciudad cordobesa de Jesús María, una joven de 15 años, Angelina Espinoza, perdió la vida luego de que un arco de fútbol se desplomara sobre ella mientras jugaba en el patio del Instituto Provincial de Enseñanza Media (IPEM) 294. Este lamentable accidente, que tuvo lugar el jueves durante el recreo, se confirmó con su deceso a tempranas horas del viernes, dejando a la comunidad educativa y a sus seres queridos sumidos en el dolor y la conmoción.
La adolescente se encontraba disfrutando de un momento de esparcimiento junto a sus compañeros cuando, en un desafortunado giro de los acontecimientos, se colgó de la estructura metálica del arco. Desgraciadamente, la estructura cedió, impactando de manera severa en su cabeza y abdomen. Como resultado, Angelina sufrió un traumatismo cerrado de abdomen, que derivó en lesiones internas graves, específicamente en el hígado.
Su padrastro, al percatarse de la gravedad de la situación, la trasladó de inmediato en un vehículo particular a la clínica Viale de Jesús María. Al llegar al centro médico, alrededor de las 16 horas, los profesionales de la salud llevaron a cabo una serie de estudios y decidieron que era necesaria su internación en terapia intensiva, dada la complejidad de sus lesiones. Según testimonios del comisario inspector Vivas, quien se hizo eco de la situación, Angelina llegó consciente, pero rápidamente comenzó a descompensarse, presentando intensos dolores abdominales.
El cuadro de salud de la joven se deterioró rápidamente; entró en paro cardiorrespiratorio y, a pesar de los esfuerzos del personal médico, que la estabilizó y la operó de urgencia, no logró sobrevivir. Falleció cerca de las 2 de la mañana del viernes, y el certificado de defunción indica que la causa fue un shock hipovolémico y un paro cardiorrespiratorio. Este desenlace ha generado una profunda reflexión sobre la seguridad en los espacios educativos, especialmente en lo que respecta a las instalaciones deportivas.
La noticia del fallecimiento de Angelina conmovió a la comunidad escolar, llevando a las autoridades del IPEM 294 a declarar duelo institucional. En consecuencia, el inicio de las jornadas recreativas y deportivas, conocidas como Intertribus, fue cancelado, y se suspendieron las clases para los alumnos del turno tarde. En contraste, las actividades del turno mañana continuaron, pero el ingreso a las aulas se realizó de manera directa, buscando minimizar el impacto emocional en los estudiantes.
Las autoridades de la escuela han estado en contacto cercano con la familia de Angelina, brindando apoyo durante este difícil proceso. En paralelo, se ha iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias que rodearon el accidente, cuyo manejo ha quedado en manos de la fiscalía de Jesús María, liderada por el fiscal Guillermo Monti. La Policía de Córdoba ha confirmado que se están revisando los protocolos de seguridad de las instalaciones escolares, un tema que cobra urgencia frente a este tipo de incidentes.
Este caso no es aislado, ya que recientemente otra tragedia similar ocurrió en Río Cuarto, donde una adolescente de 14 años, Emilia Ayala, también falleció en el baño de su colegio. Estos incidentes han encendido alarmas sobre la seguridad en las instituciones educativas, poniendo en el centro del debate la necesidad de medidas más eficaces para proteger a los estudiantes en sus entornos de aprendizaje. La comunidad cordobesa enfrenta un momento de reflexión y duelo, recordando a Angelina y todos los jóvenes que han perdido la vida en situaciones que podrían haberse evitado.



