La provincia de Catamarca se encuentra en una posición favorable para retomar su papel protagónico en el sector del cobre argentino. Mientras que otras provincias como San Juan y Salta también están impulsando iniciativas para posicionarse en este mercado, Catamarca parece tener una ventaja significativa para reactivar la histórica mina Alumbrera. Este proyecto, que estuvo inactivo desde 2018, podría revitalizar la producción y exportación de cobre en el país, un mineral que ha cobrado relevancia global debido a la transición energética y la creciente demanda tecnológica.
La empresaria local Florencia Sosa ha manifestado su confianza en que la reactivación de Alumbrera está cada vez más próxima. Según Sosa, la existencia de infraestructura previa y una red de proveedores fortalecida por el auge del litio son factores que favorecen esta reactivación. "La infraestructura ya está en su lugar, lo que nos da una ventaja frente a otros proyectos que aún se encuentran en fases iniciales", aseguró Sosa, destacando que estos elementos aceleran notablemente los plazos de puesta en marcha.
El contexto internacional también juega un papel crucial en este escenario. La demanda global de cobre ha aumentado gracias a la transición hacia energías renovables y la electromovilidad, lo que ha llevado a un incremento en los precios del mineral. La reciente aprobación del Informe de Impacto Ambiental por parte de Glencore, la multinacional a cargo de Alumbrera, representa un paso fundamental para el avance del proyecto y pone de relieve la viabilidad de reanudar las operaciones.
Glencore ha anunciado su intención de reiniciar la producción en el yacimiento de cobre, oro y molibdeno durante el primer semestre de 2028, con proyecciones de alcanzar una producción de 75.000 toneladas de cobre, junto con 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno en un periodo de cuatro años. Este anuncio es significativo, dado que Alumbrera fue un pilar de la minería metalífera argentina durante dos décadas, y su regreso puede ser un alivio en un sector que busca consolidarse en un entorno económico cada vez más desafiante.
La decisión de Glencore se fundamenta en un trabajo meticuloso que se ha venido realizando desde el cierre de la mina en 2018. Durante este tiempo, la planta concentradora y su infraestructura han sido mantenidas bajo un riguroso programa de Cuidado y Mantenimiento. Este enfoque no solo ha permitido la preservación de las instalaciones, sino que también ha incluido la renovación de equipos críticos y el cumplimiento de las normativas ambientales, un aspecto que se ha vuelto crucial en la actualidad.
El cierre de Alumbrera en 2018 fue el resultado de una serie de factores geológicos y económicos que dificultaron su operación. En ese entonces, las áreas de extracción disponibles presentaban retos técnicos significativos, exacerbados por una falla geológica que había ocasionado un derrumbe, lo que encarecía el desarrollo del proyecto. En un contexto donde los precios del cobre estaban por los suelos, la decisión de clausurar la mina fue, a la postre, un movimiento estratégico ante la adversidad.
Con la mirada puesta en el futuro y la reactivación de Alumbrera, Catamarca podría no solo recuperar su posición en el sector del cobre, sino también contribuir de manera significativa a la economía nacional. La combinación de una infraestructura ya existente, un entorno internacional favorable y un compromiso con la sostenibilidad ambiental podría posicionar a la provincia como un líder en la producción de este mineral clave para la transición energética.



