Purim es una festividad significativa en el calendario judío, que conmemora la salvación del pueblo judío ante una grave amenaza en la antigua Persia, durante el reinado de Ajashverosh. El Gran Rabino de AMIA, Eliahu Hamra, describe esta celebración como un recordatorio de cómo una sentencia de exterminio fue revertida de manera sorprendente, simbolizando la fortaleza y la resiliencia del pueblo judío frente a la adversidad.

La narrativa central de Purim se encuentra en la Meguilat Ester, que relata cómo los judíos de Susa, la capital del Imperio Persa, se enfrentaron a un decreto de destrucción promovido por Hamán, un alto funcionario de la corte. Sin embargo, gracias a la valentía de Ester, la reina judía y esposa de Ajashverosh, junto con el liderazgo de Mordejai, la sentencia fue anulada, permitiendo que la comunidad judía se salvara de la amenaza inminente.

AMIA destaca que Purim no solo revive este episodio histórico, sino que también nos enseña sobre la esperanza y la posibilidad de cambio en momentos difíciles. Entre los preceptos de la festividad, se incluye la lectura de la Meguilá de Ester, el intercambio de alimentos, donaciones a quienes lo necesitan y la realización de un banquete festivo. La celebración se caracteriza por un ambiente de alegría, donde el uso de disfraces y el consumo de vino son comunes, recordando siempre la importancia de la solidaridad y la unidad entre los miembros de la comunidad judía.