En un nuevo capítulo de la crisis sísmica que enfrenta Venezuela, el Metro de Caracas anunció la suspensión temporal de su servicio este lunes, tras un sismo de magnitud 4,6 que se registró en las primeras horas del día. Esta decisión se produce apenas cinco días después de que el país sufriera un devastador doble terremoto de 7,2 y 7,5 grados, que dejó un saldo trágico de 1.450 víctimas fatales y miles de heridos.
La compañía estatal del metro comunicó a través de sus redes sociales que se llevará a cabo un protocolo de inspección de la infraestructura del sistema de transporte. Sin embargo, los detalles sobre los procedimientos a seguir no fueron especificados, lo que ha generado preocupación entre los usuarios que dependen del metro para sus desplazamientos diarios. La situación se vuelve más tensa con cada nuevo movimiento telúrico, pues la población sigue recuperándose de los estragos causados por los terremotos anteriores.
El restablecimiento del servicio de transporte había sido anunciado el domingo por el Ministerio de Transporte, que había confirmado que tanto en Caracas como en otras ciudades del país, como Valencia y Maracaibo, el servicio se había reanudado tras las inspecciones que no revelaron daños significativos. Sin embargo, el nuevo sismo ha reavivado los temores de la población, que todavía vive con la angustia de los recientes acontecimientos sísmicos.
El sismo de 4,6 grados fue registrado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) a una profundidad de 10 kilómetros, con su epicentro ubicado a 27 kilómetros al norte de Caraballeda, una de las zonas más afectadas por los recientes terremotos. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) reportó una magnitud ligeramente inferior, de 4,2, lo que ha llevado a la confusión sobre la magnitud exacta del evento sísmico.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, confirmó a través de un mensaje en Telegram que no se han reportado nuevos daños en el país tras el último sismo. A pesar de esto, las cifras oficiales aún son alarmantes; 1.450 personas han perdido la vida y más de 3.150 resultaron heridas a raíz del terremoto del miércoles. Sin embargo, los datos han mostrado una discrepancia, ya que el sábado se había reportado un total de 3.238 heridos, lo que lleva a cuestionar la veracidad de las cifras oficiales y la situación real en el terreno.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha tomado medidas inmediatas ante la crisis, anunciando la creación de una comisión para inspeccionar las viviendas afectadas por el doble terremoto. Adicionalmente, se ha decidido extender la suspensión de clases por una semana más, en un intento por garantizar la seguridad de los estudiantes y permitir que las familias se recuperen del trauma que han vivido. En este contexto, la incertidumbre y el miedo continúan marcando la vida cotidiana de los venezolanos, quienes enfrentan no solo el temor de nuevos temblores, sino también la difícil realidad de reconstruir sus vidas en medio de una crisis humanitaria.



