En las últimas dos décadas, Chile ha evidenciado un notable progreso en la calidad del aire, aunque las diferencias entre regiones siguen siendo un tema de preocupación. Un estudio reciente, elaborado por un conjunto de instituciones académicas y gubernamentales, destaca que, a pesar de los avances en la reducción de ciertos contaminantes, persisten brechas significativas, especialmente en el sur del país y en áreas industriales. Este informe, que forma parte de una investigación más amplia, se centra en la evolución de la calidad del aire en distintas localidades chilenas, haciendo especial énfasis en el caso de Coronel Sur, donde el uso de combustibles tradicionales sigue siendo un reto para la salud ambiental.

El análisis pone de relieve que el uso de leña húmeda es la principal fuente de contaminación atmosférica en el sur de Chile. Kevin Basoa, representante del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), señala que la regulación sobre el uso de leña aún no se ha implementado de forma efectiva en la región. Este tipo de combustible tiene una fuerte conexión cultural con muchas comunidades locales, lo que complica la posibilidad de aplicar políticas de restricción. Además, las características geográficas del sur, combinadas con la estabilidad atmosférica que se observa en la zona, dificultan la dispersión adecuada de los contaminantes, lo que contribuye a la persistencia de la mala calidad del aire.

Otro de los problemas destacados en el informe son las denominadas “zonas de sacrificio”, especialmente en el norte y centro del país. Aunque se ha observado una disminución en los niveles de dióxido de azufre (SO₂), episodios de contaminación severa siguen afectando a localidades como Coronel y Talcahuano. Este fenómeno se debe a la actividad industrial intensiva en estas áreas, que genera emisiones contaminantes que, a menudo, superan las capacidades de absorción del medio ambiente. La situación es especialmente alarmante, ya que puede tener repercusiones graves en la salud de la población y en el ecosistema local.

En este contexto, el estado de la calidad del aire en Coronel Sur para el 23 de abril de 2026 presenta una situación mixta. Según los datos recopilados, los niveles de material particulado (MP10) se encuentran dentro de un rango aceptable, con un índice de calidad del aire (ICAP) que indica condiciones buenas. Sin embargo, el monitoreo también revela la existencia de contaminantes como el dióxido de nitrógeno y el ozono en niveles que, aunque no son alarmantes, requieren un seguimiento continuo para evitar futuros problemas de salud pública.

Las iniciativas de regulación son clave para mejorar la calidad del aire en Coronel Sur y otras regiones afectadas. En Santiago, por ejemplo, se ha implementado una prohibición de uso de calefactores a leña, con excepciones para aquellos que utilizan pellets. Además, existen restricciones permanentes para vehículos sin sello verde dentro del Anillo Américo Vespucio, así como regulaciones específicas para motocicletas y camiones, que buscan reducir las emisiones contaminantes provenientes del transporte. Estas medidas, aunque necesarias, aún deben ser complementadas con un mayor compromiso social y político para ser efectivas a largo plazo.

La medición de la calidad del aire se rige por el Índice de Calidad del Aire, que clasifica la contaminación en diferentes categorías, desde niveles aceptables hasta situaciones de emergencia. Es fundamental que las autoridades continúen monitoreando estos indicadores y que se intensifiquen los esfuerzos para cerrar las brechas de calidad del aire entre las distintas regiones del país. Solo a través de un enfoque integral y colaborativo se podrá avanzar hacia un futuro más saludable y sostenible para todos los chilenos.