Durante el mes de marzo, la deuda pública de Argentina mostró un comportamiento mixto, con una notable expansión en el stock de obligaciones en pesos, mientras que la deuda en moneda extranjera experimentó una ligera contracción. Este panorama se presenta en un contexto donde las proyecciones de vencimientos para el resto del año, especialmente en dólares, son preocupantes, alcanzando un total estimado de u$s12.022 millones. Este escenario plantea desafíos significativos para el Tesoro Nacional, que deberá gestionar su financiamiento de manera estratégica, en particular durante el mes de julio, que se perfila como el más complicado del año.
Según el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), al finalizar marzo, la deuda pública en pesos ascendió a $307.506 miles de millones, lo que representa un incremento del 4% en comparación con febrero. Este aumento en la deuda en moneda local refleja una tendencia del Gobierno a priorizar el financiamiento interno, probablemente como respuesta a las limitaciones en el acceso a mercados internacionales y la necesidad de atender los compromisos financieros inmediatos. En contraste, la deuda en moneda extranjera se situó en u$s258.926 millones, lo que implica una reducción de u$s676 millones con respecto al mes anterior, evidenciando la dificultad de mantener el nivel de endeudamiento externo en un entorno económico incierto.
Durante marzo, el Tesoro logró obtener financiamiento en pesos por un total de $22.820 miles de millones, de los cuales la mayoría, aproximadamente $21.889 miles de millones, provino de licitaciones públicas. También se registraron canjes y adelantos transitorios, que sumaron montos menores. En cuanto a la deuda en dólares, el nuevo endeudamiento alcanzó u$s779 millones, con la mayor parte proveniente de colocaciones de mercado y un monto adicional de préstamos y letras del Banco Central. Sin embargo, es importante señalar que el Estado también realizó cancelaciones significativas, pagando u$s554 millones en deuda en moneda extranjera y $19.538 miles de millones en pesos, además de abonar intereses por $38 miles de millones en deuda local y u$s306 millones en compromisos externos.
Un análisis más detallado del stock de deuda en moneda extranjera revela que un 22,9% de esta corresponde a préstamos del Fondo Monetario Internacional, vinculados a los programas de Facilidades Extendidas de 2022 y 2025. Además, un 16,1% se relaciona con créditos de otros organismos internacionales, y un 37,9% corresponde a bonos generados a partir de la reestructuración de deuda en 2020. Esta composición sugiere que la dependencia del financiamiento externo sigue siendo alta, lo que puede complicar la situación fiscal del país si la economía no logra estabilizarse y crecer de manera sostenida.
De cara al período de abril a diciembre de 2026, la OPC proyecta vencimientos en moneda local por $181.111 miles de millones, lo que suma presión sobre el flujo de caja del Estado. En cuanto a los compromisos en dólares, los pagos esperados ascienden a u$s12.022 millones, con julio marcando la mayor carga, con vencimientos de u$s4.925 millones. Otros meses críticos serán septiembre y noviembre, con montos de u$s1.649 millones y u$s1.292 millones, respectivamente. Esta concentración de vencimientos en ciertos meses sugiere que el Gobierno deberá planificar cuidadosamente su estrategia de financiamiento para evitar tensiones en el mercado y mantener la confianza de los inversores.
El informe destaca que el Gobierno argentino sigue priorizando el financiamiento en pesos y el uso de licitaciones locales para satisfacer las necesidades de caja, mientras que al mismo tiempo gestiona los compromisos externos en un año donde los vencimientos en dólares son cruciales. Con un mercado internacional aún incierto, la capacidad del país para cumplir con estos compromisos será un factor determinante en la recuperación económica y en la estabilidad fiscal a corto y mediano plazo. La combinación de un stock de deuda elevado y vencimientos inminentes exige un enfoque proactivo y estratégico por parte del Tesoro, que deberá navegar por un entorno complejo y desafiante.



