Más de 10 millones de residentes del norte de los Estados Unidos se enfrentaron esta semana a dos tormentas invernales que dejaron nevadas históricas y vientos que superaron los 120 kilómetros por hora. Este fenómeno, que comenzó el jueves y se extendió hasta el lunes, afectó particularmente a los estados de Wisconsin, Michigan, Minnesota y diversas áreas de Nueva Inglaterra, según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (NWS).

El NWS emitió alertas de ventiscas para amplias zonas del medio oeste y noreste del país. La combinación de intensas nevadas y ráfagas de viento generó condiciones de baja visibilidad, y se reportaron cortes de energía a gran escala. Las autoridades recomendaron a la población evitar desplazamientos innecesarios y estar preparadas para interrupciones en los servicios básicos mientras las tormentas avanzaban, tal como se informó en el último comunicado oficial de la agencia.

La NOAA había previsto un invierno con precipitaciones por encima de lo habitual y un aumento de fenómenos climáticos severos en el norte del país. Esta serie de tormentas confirma dicha previsión y ya había causado problemas en el transporte y la infraestructura en los primeros meses de la temporada. Las áreas más afectadas incluyeron el Upper Midwest y las Planicies del Norte, donde ciudades como Minneapolis y Green Bay registraron acumulaciones de nieve superiores a los 60 centímetros, superando los promedios de la temporada. Además, las fuertes ráfagas de viento llevaron a la suspensión de clases en varias escuelas y causaron demoras en el transporte terrestre y aéreo, afectando a importantes aeropuertos como los de Chicago y Detroit.