En una reciente entrevista, Marina Charpentier manifestó su profunda preocupación por la situación actual de la Ley de Salud Mental en Argentina, destacando que las familias se encuentran desprovistas de las herramientas necesarias para intervenir cuando un ser querido enfrenta una crisis severa. Esta realidad, según Charpentier, se agrava por un sistema de salud que limita el acceso a atención inmediata y obliga a los padres a lidiar con situaciones extremas en un contexto donde los recursos y las camas disponibles son escasos y, en muchos casos, insuficientes.
Charpentier expuso la angustiante experiencia que viven aquellos que buscan asistencia para un familiar en crisis. La especialista hizo hincapié en el alarmante aumento de suicidios en adolescentes, indicando que entre los 12 y 19 años, la tasa se ha cuadruplicado en la última década. "¿Cómo es posible que un chico de tan solo 14 años se quite la vida?", se preguntó, mientras recordaba el reciente caso de una adolescente que se suicidó. "Es devastador y preocupante. ¿Por qué no hemos podido actuar a tiempo y evitar que lleguemos a este punto?", reflexionó con evidente dolor.
La Ley de Salud Mental, que se encuentra en vigor, ha sido objeto de críticas en relación a su artículo 20, que establece que es necesaria la voluntad del paciente para proceder a internaciones. Charpentier denunció que esta disposición complica aún más el acceso a la atención necesaria, obligando a las familias a recurrir a procesos judiciales para lograr la internación de sus seres queridos. "Aquellos que defienden la ley sostienen que esto no es cierto, pero la cruda realidad es que, si no se judicializa, la internación no se puede llevar a cabo", explicó.
La experiencia personal de Charpentier como madre de Chano, un conocido músico argentino que ha enfrentado problemas de salud mental, le otorga una perspectiva única sobre el tema. Relató un episodio crítico en el que, a pesar de haber solicitado ayuda, la respuesta que recibió fue insuficiente. "Llamé a emergencias y me dijeron que, aunque estaba en riesgo, no podían llevarlo a la fuerza porque en ese momento estaba tranquilo. Sin embargo, sabía que en unas horas podría estar en una situación peligrosa nuevamente", recordó con angustia.
La angustia que viven las familias en estas circunstancias es indescriptible. Charpentier comentó que la preocupación constante puede llegar a afectar la salud mental de los propios familiares, quienes viven con el temor de recibir una llamada que les informe sobre una tragedia. "Es una carga insoportable. Propongo que primero la familia debe asumir un rol activo y cuestionarse cómo puede ayudar en esta situación", subrayó, enfatizando la necesidad de un enfoque comunitario y colaborativo.
La problemática de la salud mental en Argentina es compleja y multifacética, y la voz de expertos como Charpentier es fundamental para visibilizar las falencias del sistema actual. La falta de recursos, la escasez de profesionales capacitados y la estigmatización de los problemas de salud mental son solo algunas de las barreras que impiden que las familias accedan a un tratamiento adecuado y oportuno. Es imperativo que se realicen cambios significativos en la legislación y en la implementación de políticas públicas que prioricen el bienestar de quienes sufren estos trastornos, para que ninguna familia deba enfrentar sola la lucha contra la enfermedad mental de un ser querido.



