Las autoridades de Guatemala informaron que finalizó la erupción del volcán de Fuego, luego de 50 horas de actividad. El episodio había comenzado el 3 de agosto a las 8.30, según la hora local, y estuvo marcado por la emisión de distintos productos volcánicos, entre ellos corrientes de densidad piroclástica y dispersión y caída de ceniza.
El anuncio fue realizado por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH), que señaló que la actividad provocó procesos de erosión drásticos en el cráter y modificó su morfología. El organismo indicó que los mayores impactos se concentraron en las corrientes piroclásticas y en la presencia de ceniza, con una afectación especialmente prevista sobre los flancos oeste y suroeste del volcán.
El INSIVUMEH advirtió además que la ceniza fina acumulada en techos de viviendas, patios, zonas agrícolas y espacios sociales abiertos puede volver a ser levantada por el viento. Esa situación podría mantener el material suspendido en niveles bajos durante varias horas o días.
La principal amenaza señalada por el organismo es la posible formación de lahares. Se trata de flujos que se generan cuando el material volcánico se mezcla con el agua de lluvia y desciende por las laderas. La advertencia se mantiene pese a la finalización de la erupción, debido a la presencia de materiales depositados durante el episodio de actividad.



