San Salvador, 12 de junio (Redacción Medios Digitales) - La reciente tormenta tropical Cristina ha dejado una huella significativa en El Salvador, afectando a un total de 195 viviendas. Según declaraciones del director de Protección Civil, Luis Amaya, las lluvias asociadas a este fenómeno meteorológico han provocado daños e inundaciones, aunque, afortunadamente, no se han reportado víctimas en la población.
Amaya detalló que, entre el 5 y el 12 de junio, se registraron 170 viviendas inundadas y otras 24 que sufrieron daños leves. Solo una vivienda ha sido reportada con daños severos, lo que resalta la importancia de la respuesta oportuna ante situaciones de emergencia. Además, el director de Protección Civil informó que se han obstruido 112 vías, se han registrado 29 deslizamientos de tierra y 23 inundaciones en áreas urbanas, evidenciando la magnitud del impacto de la tormenta.
Durante una conferencia de prensa, el funcionario destacó que, a pesar de la seriedad de la situación, se ha logrado mantener la seguridad de la población, ya que no se han reportado lesiones ni pérdidas humanas. En respuesta a la crisis, se habilitaron 11 albergues donde se ha brindado resguardo a 82 familias, lo que equivale a 229 personas, incluyendo 112 adultos y 117 menores.
El proceso de retorno a sus hogares para los evacuados se está llevando a cabo de manera gradual y cuidadosa, con el objetivo de garantizar que las condiciones en sus comunidades sean seguras para evitar cualquier riesgo. Amaya hizo hincapié en la importancia de este enfoque responsable, que busca no solo la reubicación de las familias, sino también la prevención de futuros desastres.
En el ámbito turístico, la ministra de Turismo, Morena Valdez, anunció que los principales muelles del país seguirán cerrados debido a las condiciones peligrosas generadas por el fenómeno de mareas vivas y el mar de fondo. La decisión se ha tomado con el fin de proteger tanto a la población local como a los visitantes. Sin embargo, se espera que las actividades turísticas se reanuden el próximo sábado, una vez que las lluvias disminuyan en la zona costera, mientras que las clases escolares han vuelto a la normalidad desde este viernes.
La vulnerabilidad de las comunidades rurales en El Salvador se ha vuelto un tema de preocupación constante, ya que muchas de las viviendas están construidas con materiales precarios como barro, láminas y plástico. Esto aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra y inundaciones, particularmente durante la temporada de lluvias, que históricamente ha sido un período crítico para el país. Eventos devastadores como el huracán Mitch en 1998, que provocó alrededor de 240 muertes, y las intensas lluvias de noviembre de 2009, que causaron cerca de 200 fallecimientos, son recordatorios de la fragilidad de la región ante fenómenos meteorológicos.
La situación actual pone de relieve la necesidad de una mayor preparación y respuesta ante desastres en el país. La experiencia acumulada en años anteriores podría servir como base para fortalecer las estrategias de mitigación y adaptación ante el cambio climático, que amenaza con intensificar la frecuencia y la severidad de estos eventos. En este contexto, es fundamental que las autoridades trabajen en conjunto con las comunidades para desarrollar infraestructuras más seguras y resilientes, que permitan afrontar futuros fenómenos climáticos con mayor eficacia.



