La sonda Van Allen Probe A, que durante casi 14 años ha investigado los cinturones de radiación de nuestro planeta, reingresó a la atmósfera terrestre este miércoles. Según reportes de la NASA, el evento ocurrió sobre el océano Pacífico oriental a las 18:37 hora local (22:37 GMT), adelantándose varios años a lo que se había pronosticado inicialmente.

La Fuerza Espacial indicó que se esperaba que la mayoría de la sonda se desintegrara al entrar en la atmósfera, aunque algunos de sus componentes podrían haber sobrevivido. Con un peso aproximado de 600 kilogramos, el reingreso se produjo debido a la intensa actividad del actual ciclo solar, lo que llevó a que la sonda regresara unos ocho años antes de lo previsto.

A pesar de que la NASA había estimado que el reingreso podría tener lugar en 2034, los análisis realizados en 2024 confirmaron que el Sol había alcanzado su pico de actividad solar, lo que incrementó la resistencia atmosférica sobre la sonda. No se han reportado daños a personas en la Tierra, dado que el riesgo de impacto era considerado muy bajo, aproximadamente 1 en 4.200. Las sondas Van Allen Probes A y B, lanzadas en agosto de 2012, han proporcionado información valiosa sobre los cinturones de radiación que protegen a nuestro planeta de la radiación cósmica y los fenómenos solares.