La Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los gobiernos, a los organizadores y a sus socios a incorporar la gestión del riesgo por calor en la planificación, la preparación y las operaciones sanitarias de grandes concentraciones de personas. La recomendación alcanza a eventos deportivos, religiosos y culturales, entre otras actividades masivas.
El organismo difundió una revisión de evidencia científica basada en estudios publicados entre 1980 y 2025. El análisis documentó casi medio millón de consultas médicas en eventos multitudinarios, incluidos más de 22.000 casos de enfermedades relacionadas con el calor.
Según la revisión, la mayoría de estos cuadros pueden prevenirse o tratarse en el lugar si se aplican medidas de gestión de riesgos de manera oportuna. Los estudios también indican que, cuando los sistemas médicos instalados en los eventos están bien organizados, más del 90% de los pacientes puede ser atendido allí mismo. Esto contribuye a reducir la presión sobre los hospitales y los servicios de ambulancias locales.
“El calor extremo representa una amenaza creciente para la salud, la seguridad y la continuidad operativa en eventos multitudinarios, y debe abordarse no solo como un peligro ambiental, sino también como un desafío fundamental para la gestión operativa y la gobernanza”, declaró Chikwe Ihekweazu, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS. La organización planteó que la protección frente a estos riesgos no debe depender únicamente del comportamiento individual, sino también de la preparación de las autoridades y de los responsables de cada evento.



