La muerte es un proceso que se desarrolla en etapas. Al detenerse el corazón, el cuerpo inicia un lento descenso hacia el final. Primero, la actividad cerebral cesa, y a continuación, los órganos comienzan a seguir el mismo camino. Sin oxígeno, las células más vitales son las primeras en sucumbir, mientras que otras logran resistir un tiempo más, utilizando sus reservas hasta el último momento.
A medida que la vida se apaga, la sangre se acumula en las partes más bajas del cuerpo, provocando cambios en el color de la piel, que puede adquirir matices rojizos y azulados. El enfriamiento se produce a razón de un grado por hora, hasta que el cuerpo alcanza la temperatura del entorno. La deshidratación provoca retracción de la piel, rigidez muscular y un rostro que refleja la inmovilidad de la muerte.
En este contexto, surge la figura de Jesica Onofrio, quien se encarga de embellecer los cuerpos para su despedida final ante amigos y familiares. Desde hace un año, Jesica ha dedicado su vida a la tanatopraxia, iniciando su trayectoria en febrero de 2025. "Siempre soñé con este trabajo, y no hay mayor satisfacción que recibir el agradecimiento de los seres queridos por el cuidado brindado a sus difuntos", comparte Jesica. A través de sus redes sociales, busca desmitificar la muerte, un tema que genera tanto interés como tabú, afirmando que es algo natural que todos enfrentaremos en algún momento.



