La mesa política del Gobierno se reunió este jueves en la Casa Rosada, en un intento por abordar la creciente preocupación en torno a Manuel Adorni, el jefe de Gabinete. La presentación de su declaración jurada, que generó un intenso debate interno, no logró calmar los ánimos ni cerrar la discusión sobre su situación, lo que ha llevado a los principales referentes del oficialismo a gestionar una crisis que parece lejos de resolverse. Este encuentro se produce tras días de inactividad oficial por parte de Adorni y un clima tenso marcado por las explicaciones sobre su patrimonio, además de la expectativa generada por la regularización de su situación ante la Oficina Anticorrupción.

La reunión, que se llevó a cabo con la presencia de figuras clave del oficialismo, no logró disipar la incomodidad que se siente en Balcarce 50. Los miembros del Gobierno reconocen en privado que el caso de Adorni ha generado inquietud, no solo por los montos que se han declarado, sino también por el hecho de que se han tenido que rectificar tres ejercicios consecutivos de sus declaraciones juradas. Este contraste entre las anteriores afirmaciones del funcionario y la necesidad de corregir su situación ha dejado a muchos cuestionando la transparencia del gabinete.

Entre los asistentes se encontraban la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich; y otros altos funcionarios como el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el ministro del Interior, Diego Santilli. Sin embargo, la ausencia notable fue la del ministro de Economía, Luis Caputo, quien se encontraba de viaje personal. Este hecho ha alimentado aún más las especulaciones sobre la cohesión del gabinete y la postura de sus miembros respecto a la situación de Adorni.

Uno de los momentos más destacados de la jornada fue el silencio que rodeó a la figura de Adorni. A pesar de la importancia del encuentro, no hubo defensores públicos del jefe de Gabinete entre los miembros del Gobierno, lo que refleja una falta de apoyo en un momento crítico. Patricia Bullrich, reconocida por su influencia en el oficialismo, expresó que la situación de Adorni era "más que un error", lo que pone de relieve la seriedad del asunto y la preocupación que genera incluso entre los más cercanos al Presidente.

El encuentro buscaba proyectar una imagen de unidad y respaldo, pero la falta de una fotografía oficial tras la reunión habla de la tensión reinante. A diferencia de ocasiones anteriores, donde se compartían imágenes grupales, esta vez no se publicó ninguna, lo que podría interpretarse como un intento de minimizar el impacto del episodio en la opinión pública. Según fuentes cercanas, aunque se tomó una fotografía, esta no fue difundida a través de los canales oficiales, lo que refuerza la idea de que el clima interno es delicado.

En un clima de incertidumbre, la situación de Adorni y su repercusión en el Gobierno se convierte en un tema de discusión crítica. La falta de consenso y la preocupación sobre las implicaciones de sus declaraciones juradas podrían derivar en una crisis mayor si no se maneja adecuadamente. La mesa política ha comenzado a trabajar en estrategias para contener la situación, aunque las divisiones internas y la falta de apoyo contundente hacia Adorni complican el escenario.