En abril, la inflación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se situó en un 2,5%, lo que representa una desaceleración con respecto al 3% registrado en marzo. Este descenso se debe, en gran parte, a la estabilidad en los precios de las carnes, un alimento fundamental en la dieta de los argentinos. Sin embargo, la cifra también estuvo influenciada por un notable aumento del 5,4% en el sector del transporte, impulsado por el incremento en los precios de los combustibles y la reciente actualización del boleto de colectivo, según el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA).

La dinámica de precios en abril evidenció una variabilidad en la evolución de los diferentes sectores. Los combustibles, junto con algunos alimentos como los lácteos y los panificados, contribuyeron a la suba generalizada. A su vez, se observaron incrementos en los costos de servicios, particularmente en restaurantes, bares y casas de comida, así como en alquileres y cuotas de medicina prepaga, que reflejan una presión inflacionaria en el sector de servicios.

Si se analiza el acumulado en el inicio del año, se nota que bienes y servicios han tenido un comportamiento dispar. Durante los primeros cuatro meses del año, los bienes registraron un aumento del 9,9%, mientras que los servicios experimentaron un incremento más pronunciado del 12,6%. Esta diferencia resalta la complejidad del fenómeno inflacionario en el contexto actual, donde tanto los precios estacionales como los regulados mostraron incrementos más moderados, con 1,8% y 3,3% respectivamente.

En el desglose de las variaciones por categorías, el sector del transporte lideró las alzas con un 5,4%, seguido por información y comunicación que aumentó un 3,4%. Por otro lado, el cuidado personal, protección social y otros productos también mostraron una suba significativa del 3,3%. Las categorías con menor variación mensual fueron bebidas alcohólicas y tabaco, educación, y seguros y servicios financieros, que apenas alcanzaron incrementos del 1,1%, 1,2% y 1,3% respectivamente.

El economista Federico Filippini señaló que estos datos son significativos en un contexto donde existe una creciente dispersión en las estimaciones de inflación a nivel nacional. Resaltó que en CABA, el aumento en los precios de los alimentos fue del 1,2%, un valor que contrasta con mediciones de otras regiones que reportan incrementos más altos. Además, destacó que el efecto arrastre de la suba de combustibles del mes anterior podría ser más marcado en las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en comparación con CABA.

Por su parte, Gabriel Caamaño analizó que los servicios fueron los que experimentaron la mayor desaceleración, pasando de un 3,1% a un 2,5%. En el caso de los bienes, también se mantuvieron en un 2,5%, aunque el mes anterior habían alcanzado un 2,8%. La carne, con un incremento de solo 0,3% mensual, actuó como un factor positivo en esta moderación. Caamaño concluyó que, en general, la tendencia es coherente con la desaceleración anticipada y que se espera que la inflación nacional, que será publicada en los próximos días, refleje un valor inferior al 3% mensual para abril.